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La vaca ya está en la calle

Reconozco mi voz, palabra por palabra. No hay que distraerse nunca. No vale dejarlo, por tantas veces como lo hemos escrito, por tantas veces como lo hemos leído. Palabras las justas. No más de las que hacen falta para decir lo que dices.  Ya sea en sentido real. Ya sea en sentido metafórico. Mi léxico es limitado.  Suficiente. Pero con mi léxico y mi sintaxis me basto y me recreo. Responden a esa especie de ocio existencial que ahora, y a estas alturas de mi historia, y de mi vida,  me asiste y  satisface. Sin otras pretensiones. Reconozco mi voz, palabra por palabra. Ya huele a Corpus. Ya está la vaca en la calle, contenido está el silencio. ¡Sólo un murmullo! ¡En el aire! ¡A sangre y fuego en mi corazón! ¡Cumbreño! Ya está la Pirfa en los palos. Justo, frente a la calle Enmedio. Por la puerta del Casino se revuelve, no se arranca. ¡Quieta, fija, huele el miedo!. La Pirfa son tantas pirfas como sustos y aspavientos. Gritos. ¡Qué te coge!. ¡Qué te coge!. ¡En el aire...

Cumbres, 1936

I . ¿Qué es lo que de verdad está pasando?Me refiero aquí, en Cumbres, en Huelva, en la provincia, en España. Me temo el futuro. ¿Atemorizado por lo que se dice del Frente Popular? No. Atemorizado. No. Sí, confuso. Bastante. confuso.  Los propietarios. Los terratenientes. La clase obrera. La clase trabajadora. Pobres y ricos. Socialistas. Rentistas. Capitalistas. Religiosos y laicos. Creyentes y ateos. La dispersión. La desunión. El resentimiento personal. Y el rencor. La brecha. Cada vez más ancha. La brecha se resiste. No cicatriza. ¿Por lo que se dice también de  Falange española?  Milicia, credo, espiritualidad y  fanatismo. Mensaje y violencia. Madrid. El Teatro de la Comedia.  Octubre de 1933. "Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo". La brecha. La Huelga de los mineros de Asturias de octubre de 1934. Divididos. Distanciados la iglesia y la organizaciones obreras. Atemorizado. No. Sí, c...

El Pintao

Al hilo de "La Purificación". Premio Onuba 2023. Lorenzo Delgado Santos. —Dorado y rojo el sol se pierde en el horizonte, a lo lejos la tarde se acorta hasta extinguirse acodada en el arrullo del viento entre las hojas de los árboles. Cuesta arriba el Pintao sube pasada ya la fuente de la Pascuala. Como siempre, se pierde, se ha perdido hoy también por Cerro Burejo, la dehesa de Arriba, las Escaleruelas, el Venero, el Riofrio; a la vista del vuelo del águila leonada; a la vista de la jara, la retama, la abulaga, el cantueso; con la escopeta al hombro, la caza en la mochila y siete hijos a la espalda. Con  muchas bocas que dar de comer y una úlcera gástrica que no lo deja vivir. El Pintao es un hombre bueno. Un cazador furtivo. Sólo un cazador furtivo. Ni de derechas, ni de izquierdas. Puede que de izquierdas sí. A pesar de que un día le quemaron la casa en una persecución extraña, ajena y sin sentido. Para seguir adelante ha vendido el burro que le traía la carga de leña de l...

Hinojales

Sin fecha fehaciente de sus comienzos, Portugal andaba por aquí en el siglo XIII cuando el papa Inocencio IV le dio estas tierras a Castilla. Salieron corriendo los portugueses. Llegaron presurosos los gallegos. Castellanos y leoneses nos colonizaron. Cuentan los primeros testimonios que perteneciente al reino de Sevilla fue aldea de Aracena hasta su independencia a principios del XVI.  Su vida no se entiende sin el valle que la corteja y el manantial "Fuente Vieja" que la adora. Agricultura. Ganadería y dehesa. La matanza. Días de invierno, oscuros, fríos y lluviosos, buscando la caricia del brasero alrededor de la mesa camilla. Y al abrigo de la conversación todos contamos algo: el tiempo, viajes, leyendas, relatos; estrofas al embrujo de poéticos rincones. Un apretón de manos a cada paso y un abrazo de tanto en tanto. Cualquier esquina es motivo también de encuentro. El hombre con más de setenta años habla con voz lenta y suave. —Tendría yo unos veinticuatro o veinticinco ...

De fondas, posadas, barberías, y otras cosas

No nos gustó nada, en 2014, el Don Juan Tenorio de Blanca Portillo en el Lope de Vega de Sevilla, por su descaro, osadía, desparpajo, extravagancia, groserías y exageraciones; coincidimos después con los actores en el restaurante la Raza y, entre cerveza y cerveza, comentamos todo con ellos. Días más tarde, ya en el Palenque, nos comimos al mediodía y hasta por la noche un puchero con sus avíos, los garbanzos buenos pero con un punto de cocción menos, con la pringá repetimos sin consideración ninguna.  La Chimenea, el Palenque, fueron también creaciones de Gabriel, pero volvamos de nuevo con sus anotaciones de nuestro pasado más reciente: —Para mí es una satisfacción que la gente conozca esa época tan bonita y  de tanto esplendor de nuestra querida Cumbres, muchas veces incomprendida y maltratada. Pero bueno, pelillos a  la mar y  a quedarse con lo positivo. Porque somos defensores y entusiastas de nuestro  pueblo, que es el tuyo y el mío, y eso nos engrandece. ...

RADIO ARTESA

Gustaba Gabriel de la buena comida acompañada de un buen vino, celebró así su setenta cumpleaños en el Casino:  carnes, embutidos, jamón, y tarta, cómo no; antes o después, no lo recuerdo bien, nos fuimos a Madrid, allí por el centro, en la Huerta de Tudela degustamos: alcachofas con foie,  pencas de acelga rellenas,  pochas con cocochas y torrijas de postre para unos, macedonia de frutas para otros. También otro día, Rita Barberá al fondo en un sofá, quién no lo recuerda, cenamos en Oriza:  merluza, lenguado, anchoas, ensalada. Íbamos entonces por Sevilla.  Pero volvamos al Noticiario local: "Radio Artesa", en boca de Gabriel.  —Reme, buenas noches. Te agradezco que valores mis narraciones. Sí, mencioné a Retamones que era pareja de trabajo  con Tomás el Litri.  Yo recuerdo cuando trabajaste en mi casa de maquinanta con Agustina la Canales. Los zarceros tenían también gran importancia y responsabilidad en las matanzas, de su buen hacer dependía e...

Con los ojos al Cielo

¡Va por él! Gustaba Gabriel de la crónica social, a veces en conversaciones con la familia y amigos, otras por escrito como en esta ocasión, pero siempre para deleite de oyentes o lectores que disfrutábamos de sus comentarios ajustados hasta el punto que mis cosas, las cosas que contaba, eran entre  nosotros "las cosas de Gabriel", y por lo mismo hoy este Monólogo, suyo, es  el "Monólogo de Gabriel"...  Que dice así: —Buenas tardes, Paco, como te prometí te doy información de la foto. Yo la sitúo entre los años 1953 y 1956. Son matanceras de la fábrica de Coronado. Las de la fila de arriba son: Carmen la Picorrota, Remedios la Chaparra, Remedios la Silva, María la  Pota y Dolores la Garrota.  En la fila de abajo están : Manuela la de Pochoro, María la de Paso (tu madre), Agustina la Silva y Carmen Sánchez. Algunas que no pocas, están muertas por desgracia. Es una época que  a pesar de ser un niño recuerdo perfectamente, pues la mayoría de  las mujeres ...

Por los siglos de los

Recordar estas cosas que han pasado hacen sentirme bien. Las cuento como si fueran mis memorias para que me las escriban en forma de monólogos. No sé si vale la pena. Si tienen interés. Si merece que te des cuenta de mi modo de ser en otras épocas y en ésta; si he cambiado o no, si he cambiado mucho o poco, si sigo siendo el mismo, si me salen las cuentas o no me salen. No hace tanto era pobre, pobre de pobreza que no me dejaba comer bien, medianamente bien; vestir bien, medianamente bien; viajar,  ¿dónde?. Diversiones, fines de semana. ¡Safaris!  —Perdona. Por recordarlo. Uno no es uno, sino una prolongación de sí mismo. Con historia. Con pasado. Con presente. Con futuro. ¿Para qué? Si no ves más allá de los metros que alcanzan tus ojos, no pases la puerta. La mañana de invierno está fría y desde la sierra llega un aire cortante que se desliza silenciosamente por las calles. La gente de la calle sonríe al leerme. Sin indagar si es un asunto serio o un capricho mío. Uno más. P...

Pánico

Escribir por escribir. Para  inventarme historias o hacer juego de palabras.  Porque escribir es un hábito que nos permite atestiguar el pensamiento además de conocernos a nosotros mismos. Y un cierto desfogue que da salida a cuantas emociones ocultan los secretos de los que cada uno conoce mejor que nadie: los vericuetos de la trama. Y su desenlace. De pronto sabemos algo que no sabíamos antes. De pronto nuestra voz no deja de tener un lado escalofriante. Pero esto no es más que un monólogo. Otro más . Que nadie se llame a engaño. No un libro de historia, sino de muchas historias que vienen y van de una a otra con fechas, datos, información, nombres reales, de personajes de carne y hueso que están en nuestra imaginación. Que forman parte de nuestra conciencia colectiva. Con el aliño de la fantasía y la irrealidad, la emoción y la nostalgia. De pronto la noticia corrió como la pólvora. No sólo habían puesto una bomba, además en la explosión había  fallecido el alcalde. Pá...

Inventario 2

Cuando el Arzobispo terminó de leer el informe del sacerdote ecónomo don Francisco de Paula Balaguer y Márquez acerca de la pelotera, el follón y la agarrada del párroco don Joaquín Reyes Méndez con el alcalde, que tenía partido el pueblo por la mitad entre curistas y no rebollistas, frunció el ceño, fijó la vista en los cuadros de Zurbarán y Murillo, de  Herrera el Viejo y Juan de Espinal de la pinacoteca, y ya en la  biblioteca dispuso  su archivo sin más preámbulo. Pasado el salón de palacio por la escalera central el Arzobispo bajó al patio, salió a la plaza Virgen de los Reyes y por la puerta de Palos entró en la Catedral. A su memoria vino  el inventario que don Francisco de Paula Balaguer había hecho de nuestra iglesia de San Miguel Arcángel apenas unos meses antes. Ni que decir tiene, por mi parte, que mis monólogos todos a la vez son un mismo, un sólo monólogo. Que soy yo, Cumbres Mayores: mi historia, mis alegrías y mis penas, mis sabores y sinsabores, leye...

Doña Baldomera

Más que una biografía se trata de un perfil. No soy biógrafo, ni escritor de cuentos de Calleja, ni de historias o novelas de aventuras. Soy, y me llamo Cumbres Mayores, nací en lo alto de una sierra y por el hilo saco el ovillo de mis monólogos que hoy aquí, mañana allí, rescatan del pasado modos y maneras que puedan leerse a gusto y de un tirón y degustarse como si de una copa rebosante de buen vino se tratara. Y es que lo tuyo, doña Baldomera, tiene esencias y aromas de buena clase. De la mejor. Madre de familia. Matrona. Partera. Comadrona. Señora de la maternidad. Dueña de los partos. Sobre el  campanario de musgo y telaraña la cigüeña anida luceros al alba. Agua caliente. Paños y toallas blancas. La placenta, el cordón umbilical. A mano tijeras esterilizadas. En el tiempo quedan relegados los recuerdos: obras completas, versos recogidos en antiguos anaqueles de èpocas pasadas. Hay versos, hay libros, hay vidas, doña Baldomera, que no pasan, que no pueden pasar al olvido. Guar...

Inventario I

Bien. ¿Qué sabemos de don Francisco de Paula Balaguer y Márquez? Nada. Casi nada. Hoy el monólogo deriva en conjetura. En hipótesis. Nos falta información. Datos. Apenas dispongo de una estampa. Una imagen sobrevenida. De pronto lo vemos en la Capilla Real de la Catedral. Es noviembre. En silencio, sentado en un banco, fija la mirada en la Virgen de los Reyes. Fuera llueve. Por la vidrieras laterales se percibe una luz amarilla. Una luz lejana que ilumina la tarde y rescata recuerdos del umbral de la memoria. Podría asegurarnos que todo es mentira. Pero, en realidad, nos habla, nos cuenta y nos dice; la sombra del párroco vagaba todavía por las casas y las calles del pueblo cuando él llegó. Era 1931. Las elecciones municipales de abril se convirtieron en un plebiscito monarquía/república que ganó con holgura la candidatura republicana en toda España. De 50 provincias en 42. Alfonso XIII huyó a Roma. En 14 de abril se proclamó la República. Con los brazos cruzados y los labios tensos do...

La palabra

La palabra es lo mínimo que se despacha a la hora de hablar y  escribir. Lo mínimo, con significado propio. Por debajo, las letras, que carecen de significado pero que cada una tiene su nombre.  La h se llama hache. La b se llama be. La n ene. La f efe. Y así. Para qué seguir. Si juntamos las palabras en corto, por lo sencillo, se nos viene a las manos la frase: ¡esto es Cumbres!, ¡esto es Cumbres ! decimos, en vivo, y en directo; pero si la ampliamos: ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, de la frase pasamos a la oración. Fácil. ¿No? De las letras a las palabras. De las palabras a las frases. De las frases a la oración. Y seguimos con el párrafo, el texto, el libro. Los libros. No hay que correr. Vayamos por parte. Primero está el habla. La lengua. Nosotros, con el castellano partimos del latín. Por lo menos doscientos años antes de Cristo los romanos con Escipion a la cabeza nos invadieron para echar fuera de aquí a los cartagineses ...

San Sebastián y compañeros mártires

"La Virgen de la Esperanza y la Virgen del Amparo hicieron una alianza con la Virgen del Rosario y Santa María de Gracia ". Son los versos del poeta. Pero en aquel tiempo dicen las crónicas que una epidemia causaba estragos en la población. Encomendados a San Sebastián le pedimos que cesaran las muertes con la promesa de levantar una ermita y hacer todos los años una fiesta en su honor. Como cesó el azote, era por el siglo XIV, agradecidos, la ermita salió adelante a la memoria y honra de San Sebastián y bajo la advocación de los Mártires. Siglos después, por 1673, hace trescientos cincuenta años ahora, dicen los libros que se crea la Hermandad de la Virgen del Amparo en la ermita de la Virgen de la Esperanza. Clemente X concede indulgencia a sus hermanos. Hasta aqui bien. Tanto monta monta tanto. Las dos imágenes, la del Amparo de la escuela sevillana de final del XVI, saya blanca, manto rojo, y la de la Esperanza conviven y reparten amores. Quiero recomponer mi historia. So...

La Siesta

Salta el solano. La solanera. El solanazo. Salta el mal dormir. Las preocupaciones. Los negocios. Las dificultades. Los problemas. El dinero. Saltan las frustraciones. La ansiedad. El desasosiego. Refugio de las pastillas. Clínicas. Terapias. —Casi una eternidad mirándome en mis hijos—. Soy Cumbres Mayores. Cuando el sol dibuja cada mañana sus perfiles sobre el renacer del alba. Cuando la calima desdibuja en un retemblor el rojo de los tejados, el negro de las rejas y la cal de las fachadas. Cuando las sombras hacen largas, tan largas, las noches. Siempre mirándome en mis hijos.  Dormir bien es un lujo. Un regalo de los dioses. Caes en la cama. Apagas la luz. Un don. Pero con los chutes de whatsapp y emails a todas horas, el brillo de las bombillas de las casas, el ordenador, los móviles, el mundo se ha movido, la vida ha cambiado;  los cuerpos, el cuerpo cada vez tiene más difícil conciliar el sueño. Y el descanso que es una necesidad natural  se vuelve hostil.,¿Se duerm...

El Reclinatorio

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Rezaba todos los días el rosario arrodillada sobre el reclinatorio de terciopelo rojo. La luz del atardecer aumentaba de tamaño sin volverse inquietante. Una luz sobrenatural, transreal que no duraba mucho, pero que mientras dura las embarga a todas instaladas junto a la capilla del Sagrario, la Sacramental. Es un acto puro, instantáneo, que unifica las conciencias, sencillo, que auna los corazones; arrodilladas las señoras en reclinatorios de madera de haya, de olivo, de nogal, forrados de rojo, de verde, de azul. La señora del alcalde , la del médico, la del maestro. La señora del veterinario. Cada señora en su reclinatorio. En cada reclinatorio  su nombre. Misa de ocho.  Antes, la confesión. Ellas. Abundan, ellas, en los pecados de omisión, en lo que podían haber hecho, pero no. En la constricción. Abunda el cura en la oración. En la penitencia. En el arrepentimiento.Y no te olvides, hija mía. ¡La operación órgano vidriera! O tempora. O mores.   Tiempo de postguer...

El Abuelo

Me conozco de memoria, mejor, de corazón, me gusta juntar palabras que os recuerden lo que recuerdo y recorran lo que veo si cierro los ojos. Me sé de pe a pa la geografía de este lugar, como las líneas de la palma de mi mano. Los pronombres del viento. La pereza del verano, los atajos, los caminos, el montón de piedra que guarda los recados de cada familia. La madre que ayuda a los niños a cruzar donde ahora se habla casi todos los idiomas, la escuela, letreros bilingües en la entrada, en la biblioteca, en el gimnasio; escuela de otra infancia, espejismo del tiempo cuando ninguno de los niños íba dejando migajas para volver a casa porque lo sabían de memoria; a salvo de traumas, de las picaduras de los  insectos, de los colores de la vida: el azul, el rojo, el amarillo; de las fechas y al filo del silencio, del sueño más profundo y las pesadillas más reales, de la delgada línea que divide el día y la noche, cuando Pedro sabe que ha traicionado por tres veces al Maestro y el Maestr...

Verano rojo

En ocasiones para comprender el mundo lo mejor es apartarse de él, mantenerte a distancia, recogido el espíritu entre rumores de piedras del pasado, en ocasiones he oído a los cumbreños quejarse de mi, que aquí no hay ambiente, que no hay vida, y sin embargo nuestro cielo, nuestras calles , sus casas y fachadas, todo contribuye a crear un universo distinto , especial, donde el corazón se engrandece y se sacia el alma  alimentada de recuerdos, nuestro estilo, si es que existe, por razones de economía, de la costumbre y los sentimientos, se ilustra, a diario, en el Casino, los bares y tabernas, pero, como pueblo no carezco de nada, ni de  monumentos, ni de benefactores,   lo sabéis, la nómina de vestigios, de  tanto vestigio de la prehistoria, el románico, el gótico, el barroco, el romanticismo, se nos viene a las manos en placitas polvorientas, la Cruz del Altozano, sus altares y sus rostros, sus caras, las de mis hijos  empeñados en levantar en pleno centro...

Sevilla

 Era la mejor ocasión, la más propicia para embarcar a las Américas. Pícaros, rufianes, chamarileros, clérigos, prostitutas, comerciantes, inquisidores, carreteros, vendedores, soldados, gente de mal vivir, marinos, pilotos, nobles, emigrantes... daban vida a una ciudad bulliciosa, animada y cosmopolita. Sevilla era la capital del mundo. Desde la Casa de Contratación, desde el palacio del Alcázar, sede del monopolio del comercio americano,  se movían todos los hilos de las riquezas y los tesoros de las Indias. Por el Arenal, Puerta de Triana,  Postigo del Aceite, Puerta del Carbón o del Oro por la cantidad de plata que entraba por ella, hasta la Barqueta. Por la muralla. El río. Por el Puente de Barcas que mandara hacer el Califa Abu Jacub Jusuf, siglos atrás, con maderas sobre barcas trabadas con cadenas de hierro, hasta el Altozano y el Castillo de la Inquisición. Por el puerto y los muelles, entre carga y descarga: algaradas, riñas, peleas y reyertas. Joven, demasiado ...

Las cuatro esquinas

Luego, al caer la tarde el niño de don Eugenio con sus amigos de siempre  juega a las cuatro esquinas,  abajo, en la calle Enmedio. Entre risas se revuelven. Preguntan : Aquí hay candela. Nooo, responden a Gritos. Allííí... Corean Entre risas se divierten. Aquí hay candela. Nooo, allí, allí enfrente jumeaaa. Juego, mentira, engaño. Cruce de calles. Miradas. Complicidad. En las cuatro esquinas quedamos. Los niños ya no tan niños.  Las niñas ya no tan niñas. En las cuatro esquinas nos vemos. De la mano por la calle. Por la carretera. El paseo. Las esquinas, ay, las esquinas. Por las esquinas los besos.  Luego, al caer la tarde el niño de don Eugenio con sus amigos de siempre  juega a las cuatro esquinas, abajo, en la calle Enmedio. El niño de don Eugenio vive de los recuerdos. ¡Eran tantos los besos! Cumbres es tantos Cumbres  como amores y deseos  del amor que viene y va las tardes frías de invierno. Cumbres es tantos Cumbres como infancias y sueños...

Se va el verano

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  Cientos de caras vinieron a mirarse en  el espejo de los recuerdos. Retahíla de abrazos bajo el sol de la mañana. Se  va el verano, por las rendijas del tiempo. Poco a poco, paso a paso, sorbo a  sorbo. Entre las esquinas, por mis calles: La Portá, la Verbena, la Laguna, el Membrillero, la calle  Enmedio, calle Huerto, Monte Chico, el Altozano, el Solano, calle la Piedra, Concepción, Santa Clara, el Prado,  calle la Fuente, calle Colón, el Convento, el Hospital...       Entre idas y venidas, cada mañana, cada tarde, de mi gente por la carretera de Hinojales, la sierra del Viento, el camino Viejo, la Estación, los Cantos  la Palota, el Riofrio, la Fuente la Tijera, la Pascuala, el Alunao, el Pilancrón, el Punto de Mira, el camino de Fregenal...                        ¡Cuánta belleza! ¡Sensaciones, emociones y sentimientos!   Conmueve la naturaleza, la mètrica de ...

Octogenario

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Casi octogenario ya, con arrestos todavía para aprender y escribir sobre mis cosas y  entresijos. Este traductor, más que traductor intérprete de mis orígenes, historias y costumbres, no para en su empeño de publicarlas; a pesar de que mis monólogos son míos, al hilo de mis pensamientos. Por mucho que sepamos de su espíritu abierto a lo docente y el  placer de "aprender para enseñar". De su atracción por lo didáctico. Por lo cívico. Por la gramática que aprendió en la Lección de Don Eugenio. Ortografía, prosodia, analogía, morfología, sintaxis. Para decir lo que de mí dice en pocas palabras. En la brevedad está lo atractivo. La miel, a puñados no, con la punta de los dedos. El campanario, la torre de la iglesia, el castillo, la danza, las fiestas, el folclore. Imágenes y metáforas. Sensibilidad y sentido. Soy Cumbres Mayores. Por más que con mesura contenga el dolor de las ausencias. De familiares y amigos. Significados del claro/ oscuro de la vida. Luces y sombras. No es ni ...

Pata de Palo

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—No debería ser yo el que está aquí después de tanto tiempo, viendo a estos  muchachos, a esta gente sentada cada mañana fría y dura de invierno. Siento como mi vida llega a su final. No sé cuánto más pude sufrir. Cuántos cielos, y amaneceres, cuántas lunas, cuántos días de espalda a un mundo inabarcable. La vida es caprichosa. Cada uno tiene y vive su decorado. Su destino. Que en mi caso hizo un quiebro cuando apenas era un niño.    —Peguerillas era un apeadero de Gibraleón ya pegado a Huelva. Un andén, y poco más, donde los viajeros subían o bajaban del tren aprisa, en marcha todavía, sin parar siquiera. La tuya no, la tuya era una "estación estación". Estación de Cumbres Mayores. Completa, tenía de todo para la época: aparcamiento, sala de espera con la ventanilla para el despacho de los billetes, andén, doble vía, cantina, y además el muelle de las mercancías.  —Te hablo del tren de Zafra a Huelva. Del ferrocarril que por la ruta de la Plata nos llevaba hast...

De coches, perros y gatos

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I. Gatos Tres o cuatro gatos. Estampas de ayer y de hoy. Escenas de la vida real. En cada una de mis  calles. En mis plazas. Liz Taylor, en el imaginario: La gata sobre el tejado de cinc. Claudia Cardinale: El Gatopardo. De una de mis vecinas su gato se cuela a menudo por la ventana abierta de la casa de enfrente. Se echa en la cama del dormitorio principal y duerme como un bendito. Dueño y señor de la estancia. El gato de mi vecina ronda de noche las gatas. Dicen las malas lenguas. Que se lo rifan, sin  pudor. Y con descaro. Detrás de una gata parda, que los ven por los tejados. Maullidos de amor se oyen. Compases de este monólogo. Mientras, el jazmín echa perfumes al viento. Mientras, la dama de noche baila con las estrellas. Sigilosa. Esbelta. Atrevida.  Parda la gata parda vista larga, oído fino. Baila. Baila... II. Perros Callejeros. Y no tan callejeros. Chicos y grandes. De la mano de los niños, de los adultos, con los mayores. Para todo. De todo. De casi todo. Perr...

Segador

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Araron el campo esclavos de la tierra. Ablandados de humildad, recios de pan escaso y duro. En sueños, susurros de la sierra. De la hierba. Ecos de la tormenta, del carro y del arado. Gris de polvo, de origen, de sendero y sementera. Errante de la vida, fatigado  de fiestas y de voces. De prendas de tela fuerte y recia. Alma de los campos. Segador. De espigas. De trébol. De luz de las estrellas. Jornalero de mieses y abedules. Errante de las matas, el aquelarre; remendón de las cuerdas y la caseta. Del postigo, la ventana, la casona. Niebla oscura. El cuco, madre, el cuco entre las ramas. Arriba el cielo azul. Abajo el plato de garbanzos, el agua fría en el cuenco de la fuente. Alma de los campos. Segador  Ardiente el beso. Embriagado de perfumes. Cae la tarde. Baja el sol. Ella junto al pozo, agitado el pensamiento. Uno en el otro. Por el pan. Por los hijos. Por la familia. Por la tierra. El surco. La espiga. El grano de la era. Fantasía de la cerca, de la cosecha.  Y de...