La palabra
La palabra es lo mínimo que se despacha a la hora de hablar y escribir. Lo mínimo, con significado propio. Por debajo, las letras, que carecen de significado pero que cada una tiene su nombre. La h se llama hache. La b se llama be. La n ene. La f efe. Y así. Para qué seguir. Si juntamos las palabras en corto, por lo sencillo, se nos viene a las manos la frase: ¡esto es Cumbres!, ¡esto es Cumbres ! decimos, en vivo, y en directo; pero si la ampliamos: ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, de la frase pasamos a la oración. Fácil. ¿No? De las letras a las palabras. De las palabras a las frases. De las frases a la oración. Y seguimos con el párrafo, el texto, el libro. Los libros. No hay que correr. Vayamos por parte. Primero está el habla. La lengua. Nosotros, con el castellano partimos del latín. Por lo menos doscientos años antes de Cristo los romanos con Escipion a la cabeza nos invadieron para echar fuera de aquí a los cartagineses ...