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¡Esperanza peregrina!

Era por los setenta, aquellos años locos del pasado siglo XX, cuando, sorprendidos ya por el turismo y por los ovnis, se puso de moda la pana y el cuero, las botas altas, la  minifalda, el pantalón acampanado y la camisa de cuello grande, como símbolo todo de lo atrevido y lo moderno que nos llegaba de fuera. Fue el 25 de marzo de 1976. El día de la Anunciación. Quienes lo recuerdan, a cincuenta años vista, se le saltan las lágrimas, lo cuentan emocionados: ¡Claro, que sí! ¡Sí! ¡Sí! —Me acuerdo, perfectamente. —Además, yo era de la Hermandad. Yo llevaba el paso. La Virgen subió por las Escuelas, paramos en el llano, lo que entonces decíamos "el Campo de fútbol". ¡Todo el pueblo! ¡Iba todo el pueblo! —Como siempre, claro. ¡La Virgen nos llama y ahí  estamos! —Calle por calle, de  casa a casa. ¡Venerada! ¡Aclamada! —Entre vivas, rezos y comentarios. Al son de la Banda de música. Al ritmo de la flauta y el tambor. Era el 25 de marzo de 1976. El día de la Anunciación. Cuando ...

Qué frío, qué frio

Enero. Llueve y hace frío. Qué frío, qué frío. Empañados los cristales las sombras se alargan. Pensamientos. Nostalgia. El tiempo se refugia bajo un manto de escarcha. Resbaladizas las calles, la humedad impregna el empedrado, el asfalto. Mi pueblo anda abrigado, muy abrigado, contra la mordida del viento. Escasa la luz, desnudos los árboles esperan impacientes la vuelta de la primavera. De gris el paisaje, a lo lejo el humo de las chimeneas se desvanece en el aire. Hay como una belleza silenciosa en este invierno implacable que cala los huesos sin prisa, sin urgencia.  El día se detiene, las horas pasan entre el ritmo constante de la música de fondo de la lluvia en el patio y el susurro del cambio de página del libro que lees, mientras te adormeces al calor de la estufa que evoca memorias de otro tiempo cuando el brasero era el alma, el corazón y vida de la casa. Centro de tantas y tantas historias, de conversaciones y risas contenidas: extendidas las manos al fuego. Porque aviv...

Este San Miguel que nos ayuda

Quién es este San Miguel que da nombre a nuestra iglesia de Cumbres, es decir, a mi iglesia, a tu iglesia, a nuestra iglesia de todos los cumbreños. Cumbreños somos.    Cumbreños nos llamamos desde cuándo. Desde siempre. Quién es este San Miguel. De dónde viene. A dónde va. Por dónde nos lleva. Porque ya en el Apocalipsis de San Juan aparece como el defensor del bien contra el mal. El Apocalipsis es un libro de la Biblia que entre símbolos, imágenes y metáforas nos cuenta tanto el fin del mundo como el Juicio Final, a cargo de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: la peste, el hambre, la guerra y la muerte. En el número siete está la clave. Siete son las trompetas que anuncian las plagas, los desastres naturales y los fenómenos que traen el caos y la  destrucción. Alegoría y ejemplo de la lucha espiritual, de creencias, de principios y valores que ocurre ahora, y siempre.  En este maremágnum de ayer. Y de hoy. ¿Que papel juega San Miguel?  Este San Miguel que, aba...

Aquí todo es calma

Aquí todo es calma, todo tiene su ritmo.  Remanso de paz la mirada que alcanza por caminos de siembra  labrados por los siglos las murallas del castillo. Soy de tierra, fuerte de carácter. Soy pueblo. En mi alma hay un árbol, la encina  que habla recio y claro. De sus ramas declina arrullos de sabores. La torre de la iglesia vigía  y  centinela de los días. Las campanas emociones de gloria y romería. Y bajo el cielo la tierra acuna la memoria. Cada surco es un verso. Un testigo. Un secreto de tiempos remotos. Canciones de fiestas y amores encendidos. Aquí todo es calma, todo tiene su ritmo. El rumor del arroyo que acaricia la copa del olivo. De los pinos  las sombras alargadas al caer la tarde dibujando en silencio el paso de los siglos. Soy de tierra, fuerte de carácter. Soy pueblo  que guarda raíces y abraza promesas de sueños imposibles. Y tú, y tus pisadas un latido en su inmenso corazón. Tierra prometida. Aquí todo es calma, todo tiene su ritmo. C...

Soledad

Ella, Esperanza. Su madre, Amparo.  "Una medalla en mi pecho llevo con gran devoción, con la Virgen del Amparo porque Amparo se llamó". Poesía lírica, emoción y sentimiento. Juglares y trovadores. El juglar canta y recita. El trovador escribe y compone. Poesía popular. Ella, a cuestas con su soledad. "Ven conmigo soledad que quiero ser tu cautivo estoy que sin tí no vivo, no me hagas esperar". Poeta, a voz y en cuello por la páginas de la Revista del Lunes de Albillo. Cada año. Uno detrás de otro. Páginas que para ella son como las calles, la plazas, los rincones  del pueblo por donde se para y reúne y dice a sus vecinos y a su gente esos versos que le salen del alma. Juglar. Juglaresa. Poesía única, sencilla, natural, espontánea. Poesía desnuda que diría Juan Ramón, el de Platero y yo. Mía para siempre. "¿Dónde estás mi soledad? En mi desdichada vida fuiste mi gran compañera, la más fiel y más sincera que jamás pude soñar". Piel de arcilla, recuerdos que ...

Ma, me, mi, mi, mo, mu Las Cartillas Rayas

Ma, me, mi, mo, mu  Las Cartillas "Rayas" La eme con la a ma, la eme con la e me, la eme con la i mi, la eme con la o mo, la eme con la u mu. Ma, me, mi, mo, mu. Mi mamá me ama. Mi mamá me mima. En la  Escuela Graduada Mixta de aquel tiempo el pan nuestro de cada día era la lectura, la escritura y el cálculo. Es decir, aprender a leer, a escribir y a contar. Que no era poco. Que era mucho. Más, ahora, que demasiado bien sabemos la importancia de las primeras letras. De la primera educación. Pero como "materias instrumentales" eran simples  herramientas básicas para situarnos, desenvolvernos y defendernos en la vida. Sin hacer aprecio de ellas  como fin esencial de la formación general de los  alumnos.  "Saber leer" no sólo es un medio, sino un fin; el resultado de toda una educación. A veces se dice que se lee mucho. Que se lee demasiado. Que se lee mal. Incluso hay quienes  opinan que pecamos, que estamos enfermos de leer mucho. Y mal. Que no consiste...

El Gazpacho

Tomate, pepino, pimiento rojo y verde, aceite de oliva, ajo, sal y vinagre; pan si se quiere.  El gazpacho es distinto. Nada que ver con el salmorejo, la porra antequerana, el ajo blanco, la mazamorra... y otras cosas por el estilo. Si no que se lo pregunten a Manolo el dueño de "El Recreo" donde más que una receta: es una herencia viva. De su madre. De su abuela.  —El gazpacho viene de los romanos, de los árabes de Al Andalus—, me dice. Sin tomate, porque el tomate como sabemos no llegaría aquí hasta el siglo XVI. De América. Pero no se lo echamos al gazpacho hasta el XIX. Para todo somos igual. Siempre acordamos tarde. "El Recreo" es un bar restaurante de la calle la Portá, de esquina frente a Correos que, pura ficción, —esto no es más que un monólogo conmigo mismo y al hilo de mis pensamientos— ahora hace cocina tradicional andaluza para turistas y no turistas,  platos caseros con ingredientes frescos y de calidad. —Mira —apostilla— el gazpacho es  una seña de id...

Espigas de trigo en llamas

Manantial de agua clara su mirada. Su mirada fluye de misterio sin descanso entre cruces de anhelos y esperanzas. Hay más besos que ríos en la tierra. Tierra fértil. Semilla. Carne ahogada. Este oasis de paz que preña sus entrañas. Espigas de trigo en llamas. Cada árbol hermano de otros árboles se estremece de amores que es rumor de rumores de mi alma. Cada beso hermano de otros besos tiñe de rojo encendido el dibujo de su boca. Alas blancas.  Mariposas que anhelan de deseos el paisaje de sus ojos que me arrastra. Cae la noche. Tierra fértil. Semilla. Carne ahogada.  Espigas de trigo en llamas. El bosque de la noche inventa la palabra. Es el verbo. Manantial de agua clara su mirada.            ***************** ** Su cuerpo repleto de océanos, extraño poema de amor. Preludio de fuego su cuerpo repleto de emociones. Su voz, su voz, su voz. Su voz y su palabra. Caligrafía errante de versos entre versos que son versos desbocados. Sublevados.  Es...

Soy Cuna de historias

Cuna de historias, refugio  callado. Soy Cumbres Mayores. Encanto, misterio, un paisaje de ensueño que brota y sorprende. Álamos y olmos, centinelas  del viento,  pinos y abetos, murmullos eternos; en su sombra se oculta  el tiempo,  y el cielo abraza sus techos  inmensos. Soy Cumbres Mayores. Soy Cuna de historias, en mis calles el eco  se funde  en montañas que miran desde arriba, en lo alto, esencia y sustento.  En mis montes y ríos, susurros del viento me llenan de vida, ese manto verde que cubre  mis pasos,  en cada rincón, historia  escondida.           ******************** Remeros de la historia, De la historia, remeros,  Cumbres de sueños, Mayores de anhelos,  el sol en mis piedras alienta  el deseo; soy tierra que canta, tierra  que abraza,  soy casa, soy hogar, refugio callado. Sendero. A mis entrañas llegan  senderos de gloria; allí la esperanza  que mis man...

Polifacético

No miro a ningún sitio, la vista siempre a uno y otro lado, en  todo y en nada; el pasajero, muchos de ellos, llega adormilado por la mañana y se vuelve de regreso por la noche con mi imagen en la cámara de su móvil. Se nace, y no se sabe si vienes en un tren de cercanías o de alta velocidad, abres la ventanilla y ves el paisaje que corre y se te escapa de las manos.  La vida es caprichosa.  En un momento todo cambia por un quiebro del destino.  Pero por el hilo de voz se saca el ovillo de la historia. Antonio Ruti es Antonio Fernández Castaño. Mucho tiempo Secretario de la Hermandad de la Virgen de la Esperanza. Mucho tiempo Coordinador de la Revista del Lunes de Albillo.  "A tus pies Magnífica Señora este pueblo sumiso y obediente". Reza su presentación. Y sigue."Que inclina ante Tí su altiva frente y tu Santa protección, Madre, te implora".  Ser cumbreño no es sólo por haber nacido aquí. Es más una cuestión de sentimientos. Encuentro a veces en muchos na...

El día del Amparo

Tradiciones, devoción y alegría popular. Festividad de Nuestra Señora la Virgen del Amparo. 8 de septiembre.  La víspera:  Verbena, amenizada por el Grupo "Trio Azul", música, a cargo, y por colaboración del Ayuntamiento. Como anticipo del día grande: la Natividad de la Virgen.  La  función religiosa. Aires de solemnidad. Con sus cantos la Coral Polifónica "Miguel Durán"nos envolvió a todos en una atmósfera especial de profunda emoción y recogimiento. Entre las paredes blancas de la ermita su voz nos hace vivir una experiencia mística que dice del sentimiento y de la piedad de un pueblo a los pies de su Virgen. Ritmo. Ceremonia, al paso de la procesión. Con la Banda de música. Los danzantes. Y el tamborilero: pasión y entrega.  Pero, en silencio la oración, la unidad en la fe, el compromiso en la tradición. Desde las aceras la gente mira arriba a los balcones. Son colgaduras. Por las esquinas la gente se une a la marcha. Llaman la atención el manto rojo y la say...

Rafael Moreno 1888 El Año de los tiros

Sentimientos propios o ajenos. Compases, algunos compases, prendidos en la memoria. Bajo la luna de un verano que se acaba; frescura de un patio con  aromas de jazmines y sabor y decires a dama de noche, a la luz de las estrellas. Blanca Bosco es joven y sensible, vive en Minas de Riotinto donde representa la voz de la conciencia. Para trabajar en las minas llega un ingeniero inglés, William Martín; los dos mantienen la relación que sustenta la trama de "El Corazón de la tierra", la novela de Juan Cobos Wilkim sobre uno de los episodios más tristes de nuestra historia. Tío Claudino es un viejo minero con toda la sabiduría y la experiencia del mundo. Mercedes es la madre de Blanca. Además  está el teniente Dalton. En 1873 una Compañía inglesa compró las minas de cobre de Riotinto por casi 93 millones de pesetas de la época. Con ellos se impuso una  producción de los recursos a gran escala mediante técnicas avanzadas, métodos modernos, y mano de obra esclavizada. La Río Tin...

FIESTA

¡Vaya con cuidado! me dijo cuando ya me iba. ¡Vaya con cuidado!¡Vaya con cuidado! Y le respondí desde la calle levantando mi brazo en señal de despedida. Por la acera, de esquina en esquina, de Fiesta de agosto por la acera de enfrente, sorprendido de mí mismo y de mi gente, embriagado de espectáculos, de felicidad y alegría, de  Concursos de Cortadores de jamón, de Carnaval, Senderismo, Capeas, Teatros,  de Fito, Melody, éramos dos, el médico de la Seguridad Social y yo; soy Cumbres Mayores, el uno con el otro apoyados en un árbol de la carretera de la estación, él, evidente, más sereno que yo, sin perder la lucidez, amable, me dijo sin perder tampoco su sentido del humor que mis monólogos son brillantes por su técnica, estilo y excelencia... pero, entrados ya  en la conversación junto a las  casas cerca del paseo y desde la pendiente el teatro de la vida nos llevó a charlar tranquilos de la novela, el cuento, los relatos cortos. ¿Cuénteme? ¿Cuénteme? —Me sentía fel...

Isidoro

El jamón cumbreño fue siempre de bellota y hasta el nombre grabado en su alma de aroma, pastos y textura  fue "Cumbres". "Jamón de Cumbres Mayores". Camino de Huelva, Sevilla, Cádiz más de medio mundo se aseaba con mi nombre y la encina, el alcornoque y el clima de la dehesa por mis plazas y calles perfumaron el universo. Hoy como ayer. Soy yo Cumbres Mayores. A cuesta con mis monologos y al encuentro de mis pensamientos vengo a dar con Isidoro. Isidoro, claro, no es Juan Gómez Márquez, ni Pedro Pablo de Bustos Jaraquemada, ni Diego García Bravo. Isidoro es Isidoro. Su gesta es suya. Distinta. Como es él. Distinto. Sociable. Peculiar. Comunicador. Comunicativo. Sin título, ni grado universitario. Sin licenciatura, ni  cátedra. Ni doctorado. Pero decano de la universidad de la vida. Eso sí. Un decanato conseguido a pulso. A sangre y fuego. Como un personaje de novela. Pero real, auténtico, sencillo y natural. Porque apenas salir de la infancia y a repique de la adole...

Cimalta 1958

Ella está leyendo en el patio, casi no despega la vista del cuaderno que tiene en las manos, medio abierto, con cuidado, porque no quiere estropearlo o porque es algo tan íntimo que trata de protegerlo y proteger la identidad de su autor. A quien le gusta leer de verdad encuentra la forma de hacerlo a costa de todo. Hay quien va leyendo en el autobús o en el metro, quien lee en el bar con todos los ruidos, andando por la calle, por la acera, por el paso de peatones. También hay quienes necesitan unas condiciones precisas, singulares, sólo leen en la playa, en la piscina, en la cama para dormirse; al brasero las tardes frías de invierno, resfriado o con gripe. Unos y otros , si disfrutan de la lectura, tanto mejor. Ella está leyendo en el patio. La sensación de bienestar que le produce el cuaderno le genera felicidad. Algo le hace gracia, se ríe, no puede reprimirse y desvía la mirada a las macetas. Luego sigue, leer es un placer, suena a tópico, pero lo piensa:  "En lo alto ...

El púlpito

A mano izquierda si te pones frente al presbiterio y el altar mayor. A mano derecha si te vuelves y miras de cara al coro, la pila del bautismo y el campanario. En la nave principal, entre el retablo de San José y la capilla de las Ánimas, adosado a una columna. Es el púlpito.  De nuestra iglesia de San Miguel.  Soy Cumbres Mayores, esto no es más que un monólogo conmigo mismo, al hilo de mis pensamientos.  De hierro forjado, se apoya en un corte de fuste estriado de mármol; a la tribuna se sube por una escalera lateral, su antepecho o pretil nos hace pensar por sus formas sinuosas, redondeadas y curvas en los contrafuertes voladores del gótico. Todo armonía: arcos apuntados, bóvedas de crucerias, nervios, espinazos, junto con las espléndidas  cancelas de las capillas laterales.  En desuso, ya, los vientos del Concilio se llevaron por delante la misa en latín, los curas de espalda mirando a la pared en un soliloquio imposible, al reclamo de frases y cabos suelto...

Los gatos de ParaPara

Los gatos de ParaPara Se saltan por la ventana  Al olor de la sardina Que le trae una vecina  Temprano por la mañana Los gatos de ParaPara Dicen que sin aseo  Se pasean por el paseo Y más de uno con cara  Se ríe de ParaPara Dónde vas con tantos gatos  ¡ParaPara ParaPara! Con tanto felino con hambre  Si tú estás en el alambre  Los calzones, la chamarra  Y tan rotos los zapatos  Que están para la chatarra  Y más de uno con chanzas Se toma a bromas su figura  ¡ParaPara ParaPara! Desmadrada, tan a oscuras Tan escondida, a la vista  De las risas y el sarcasmo  Con abuso del pleonasmo Del grueso de las palabras  Que hoy pasados los años  Nos escandaliza el trato  Nos escandaliza el daño Que hicimos a ParaPara A ParaPara y sus gatos

Juan Gómez Márquez

Cuentan las crónicas que era generoso, de personalidad abierta y comunicativa, que se pasaba horas y horas de conversación con sus familiares y albaceas, preocupado por el culto en las iglesias y la vida en las ermitas, por la salud de los pobres y los reclusos, por las obras públicas; compartiendo recuerdos con su amigo el dean de la catedral Benito Crespo Monroy que era de Mérida, juntos añoraban  la tierra donde habían nacido. Sentimiento y nostalgia  de balcones de fragua, de rejas de filigranas, canceles de forja, zaguanes en penumbra, zócalos donde verse reflejado en el espejo de la plata dorada. Se sabe que el capitán Juan Gómez Márquez, natural de Cumbres Mayores, era hijo de Juan Gómez Márquez y de Isabel Gómez Camacho, que Ana Josefa Gómez Camacho, sobrina suya, hija de su hermana Catalina Gómez Camacho, estaba casada con Pedro Pablo de Bustos Jaraquemada  oriundo de Jerez de los Caballeros. Alcalde aquí. Con una inmejorable posición económica y social, Juan Góm...

La vaca ya está en la calle

Reconozco mi voz, palabra por palabra. No hay que distraerse nunca. No vale dejarlo, por tantas veces como lo hemos escrito, por tantas veces como lo hemos leído. Palabras las justas. No más de las que hacen falta para decir lo que dices.  Ya sea en sentido real. Ya sea en sentido metafórico. Mi léxico es limitado.  Suficiente. Pero con mi léxico y mi sintaxis me basto y me recreo. Responden a esa especie de ocio existencial que ahora, y a estas alturas de mi historia, y de mi vida,  me asiste y  satisface. Sin otras pretensiones. Reconozco mi voz, palabra por palabra. Ya huele a Corpus. Ya está la vaca en la calle, contenido está el silencio. ¡Sólo un murmullo! ¡En el aire! ¡A sangre y fuego en mi corazón! ¡Cumbreño! Ya está la Pirfa en los palos. Justo, frente a la calle Enmedio. Por la puerta del Casino se revuelve, no se arranca. ¡Quieta, fija, huele el miedo!. La Pirfa son tantas pirfas como sustos y aspavientos. Gritos. ¡Qué te coge!. ¡Qué te coge!. ¡En el aire...

Cumbres, 1936

I . ¿Qué es lo que de verdad está pasando?Me refiero aquí, en Cumbres, en Huelva, en la provincia, en España. Me temo el futuro. ¿Atemorizado por lo que se dice del Frente Popular? No. Atemorizado. No. Sí, confuso. Bastante. confuso.  Los propietarios. Los terratenientes. La clase obrera. La clase trabajadora. Pobres y ricos. Socialistas. Rentistas. Capitalistas. Religiosos y laicos. Creyentes y ateos. La dispersión. La desunión. El resentimiento personal. Y el rencor. La brecha. Cada vez más ancha. La brecha se resiste. No cicatriza. ¿Por lo que se dice también de  Falange española?  Milicia, credo, espiritualidad y  fanatismo. Mensaje y violencia. Madrid. El Teatro de la Comedia.  Octubre de 1933. "Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo". La brecha. La Huelga de los mineros de Asturias de octubre de 1934. Divididos. Distanciados la iglesia y la organizaciones obreras. Atemorizado. No. Sí, c...

El Pintao

Al hilo de "La Purificación". Premio Onuba 2023. Lorenzo Delgado Santos. —Dorado y rojo el sol se pierde en el horizonte, a lo lejos la tarde se acorta hasta extinguirse acodada en el arrullo del viento entre las hojas de los árboles. Cuesta arriba el Pintao sube pasada ya la fuente de la Pascuala. Como siempre, se pierde, se ha perdido hoy también por Cerro Burejo, la dehesa de Arriba, las Escaleruelas, el Venero, el Riofrio; a la vista del vuelo del águila leonada; a la vista de la jara, la retama, la abulaga, el cantueso; con la escopeta al hombro, la caza en la mochila y siete hijos a la espalda. Con  muchas bocas que dar de comer y una úlcera gástrica que no lo deja vivir. El Pintao es un hombre bueno. Un cazador furtivo. Sólo un cazador furtivo. Ni de derechas, ni de izquierdas. Puede que de izquierdas sí. A pesar de que un día le quemaron la casa en una persecución extraña, ajena y sin sentido. Para seguir adelante ha vendido el burro que le traía la carga de leña de l...

Hinojales

Sin fecha fehaciente de sus comienzos, Portugal andaba por aquí en el siglo XIII cuando el papa Inocencio IV le dio estas tierras a Castilla. Salieron corriendo los portugueses. Llegaron presurosos los gallegos. Castellanos y leoneses nos colonizaron. Cuentan los primeros testimonios que perteneciente al reino de Sevilla fue aldea de Aracena hasta su independencia a principios del XVI.  Su vida no se entiende sin el valle que la corteja y el manantial "Fuente Vieja" que la adora. Agricultura. Ganadería y dehesa. La matanza. Días de invierno, oscuros, fríos y lluviosos, buscando la caricia del brasero alrededor de la mesa camilla. Y al abrigo de la conversación todos contamos algo: el tiempo, viajes, leyendas, relatos; estrofas al embrujo de poéticos rincones. Un apretón de manos a cada paso y un abrazo de tanto en tanto. Cualquier esquina es motivo también de encuentro. El hombre con más de setenta años habla con voz lenta y suave. —Tendría yo unos veinticuatro o veinticinco ...

De fondas, posadas, barberías, y otras cosas

No nos gustó nada, en 2014, el Don Juan Tenorio de Blanca Portillo en el Lope de Vega de Sevilla, por su descaro, osadía, desparpajo, extravagancia, groserías y exageraciones; coincidimos después con los actores en el restaurante la Raza y, entre cerveza y cerveza, comentamos todo con ellos. Días más tarde, ya en el Palenque, nos comimos al mediodía y hasta por la noche un puchero con sus avíos, los garbanzos buenos pero con un punto de cocción menos, con la pringá repetimos sin consideración ninguna.  La Chimenea, el Palenque, fueron también creaciones de Gabriel, pero volvamos de nuevo con sus anotaciones de nuestro pasado más reciente: —Para mí es una satisfacción que la gente conozca esa época tan bonita y  de tanto esplendor de nuestra querida Cumbres, muchas veces incomprendida y maltratada. Pero bueno, pelillos a  la mar y  a quedarse con lo positivo. Porque somos defensores y entusiastas de nuestro  pueblo, que es el tuyo y el mío, y eso nos engrandece. ...

RADIO ARTESA

Gustaba Gabriel de la buena comida acompañada de un buen vino, celebró así su setenta cumpleaños en el Casino:  carnes, embutidos, jamón, y tarta, cómo no; antes o después, no lo recuerdo bien, nos fuimos a Madrid, allí por el centro, en la Huerta de Tudela degustamos: alcachofas con foie,  pencas de acelga rellenas,  pochas con cocochas y torrijas de postre para unos, macedonia de frutas para otros. También otro día, Rita Barberá al fondo en un sofá, quién no lo recuerda, cenamos en Oriza:  merluza, lenguado, anchoas, ensalada. Íbamos entonces por Sevilla.  Pero volvamos al Noticiario local: "Radio Artesa", en boca de Gabriel.  —Reme, buenas noches. Te agradezco que valores mis narraciones. Sí, mencioné a Retamones que era pareja de trabajo  con Tomás el Litri.  Yo recuerdo cuando trabajaste en mi casa de maquinanta con Agustina la Canales. Los zarceros tenían también gran importancia y responsabilidad en las matanzas, de su buen hacer dependía e...

Con los ojos al Cielo

¡Va por él! Gustaba Gabriel de la crónica social, a veces en conversaciones con la familia y amigos, otras por escrito como en esta ocasión, pero siempre para deleite de oyentes o lectores que disfrutábamos de sus comentarios ajustados hasta el punto que mis cosas, las cosas que contaba, eran entre  nosotros "las cosas de Gabriel", y por lo mismo hoy este Monólogo, suyo, es  el "Monólogo de Gabriel"...  Que dice así: —Buenas tardes, Paco, como te prometí te doy información de la foto. Yo la sitúo entre los años 1953 y 1956. Son matanceras de la fábrica de Coronado. Las de la fila de arriba son: Carmen la Picorrota, Remedios la Chaparra, Remedios la Silva, María la  Pota y Dolores la Garrota.  En la fila de abajo están : Manuela la de Pochoro, María la de Paso (tu madre), Agustina la Silva y Carmen Sánchez. Algunas que no pocas, están muertas por desgracia. Es una época que  a pesar de ser un niño recuerdo perfectamente, pues la mayoría de  las mujeres ...

Por los siglos de los

Recordar estas cosas que han pasado hacen sentirme bien. Las cuento como si fueran mis memorias para que me las escriban en forma de monólogos. No sé si vale la pena. Si tienen interés. Si merece que te des cuenta de mi modo de ser en otras épocas y en ésta; si he cambiado o no, si he cambiado mucho o poco, si sigo siendo el mismo, si me salen las cuentas o no me salen. No hace tanto era pobre, pobre de pobreza que no me dejaba comer bien, medianamente bien; vestir bien, medianamente bien; viajar,  ¿dónde?. Diversiones, fines de semana. ¡Safaris!  —Perdona. Por recordarlo. Uno no es uno, sino una prolongación de sí mismo. Con historia. Con pasado. Con presente. Con futuro. ¿Para qué? Si no ves más allá de los metros que alcanzan tus ojos, no pases la puerta. La mañana de invierno está fría y desde la sierra llega un aire cortante que se desliza silenciosamente por las calles. La gente de la calle sonríe al leerme. Sin indagar si es un asunto serio o un capricho mío. Uno más. P...

Pánico

Escribir por escribir. Para  inventarme historias o hacer juego de palabras.  Porque escribir es un hábito que nos permite atestiguar el pensamiento además de conocernos a nosotros mismos. Y un cierto desfogue que da salida a cuantas emociones ocultan los secretos de los que cada uno conoce mejor que nadie: los vericuetos de la trama. Y su desenlace. De pronto sabemos algo que no sabíamos antes. De pronto nuestra voz no deja de tener un lado escalofriante. Pero esto no es más que un monólogo. Otro más . Que nadie se llame a engaño. No un libro de historia, sino de muchas historias que vienen y van de una a otra con fechas, datos, información, nombres reales, de personajes de carne y hueso que están en nuestra imaginación. Que forman parte de nuestra conciencia colectiva. Con el aliño de la fantasía y la irrealidad, la emoción y la nostalgia. De pronto la noticia corrió como la pólvora. No sólo habían puesto una bomba, además en la explosión había  fallecido el alcalde. Pá...

Inventario 2

Cuando el Arzobispo terminó de leer el informe del sacerdote ecónomo don Francisco de Paula Balaguer y Márquez acerca de la pelotera, el follón y la agarrada del párroco don Joaquín Reyes Méndez con el alcalde, que tenía partido el pueblo por la mitad entre curistas y no rebollistas, frunció el ceño, fijó la vista en los cuadros de Zurbarán y Murillo, de  Herrera el Viejo y Juan de Espinal de la pinacoteca, y ya en la  biblioteca dispuso  su archivo sin más preámbulo. Pasado el salón de palacio por la escalera central el Arzobispo bajó al patio, salió a la plaza Virgen de los Reyes y por la puerta de Palos entró en la Catedral. A su memoria vino  el inventario que don Francisco de Paula Balaguer había hecho de nuestra iglesia de San Miguel Arcángel apenas unos meses antes. Ni que decir tiene, por mi parte, que mis monólogos todos a la vez son un mismo, un sólo monólogo. Que soy yo, Cumbres Mayores: mi historia, mis alegrías y mis penas, mis sabores y sinsabores, leye...

Doña Baldomera

Más que una biografía se trata de un perfil. No soy biógrafo, ni escritor de cuentos de Calleja, ni de historias o novelas de aventuras. Soy, y me llamo Cumbres Mayores, nací en lo alto de una sierra y por el hilo saco el ovillo de mis monólogos que hoy aquí, mañana allí, rescatan del pasado modos y maneras que puedan leerse a gusto y de un tirón y degustarse como si de una copa rebosante de buen vino se tratara. Y es que lo tuyo, doña Baldomera, tiene esencias y aromas de buena clase. De la mejor. Madre de familia. Matrona. Partera. Comadrona. Señora de la maternidad. Dueña de los partos. Sobre el  campanario de musgo y telaraña la cigüeña anida luceros al alba. Agua caliente. Paños y toallas blancas. La placenta, el cordón umbilical. A mano tijeras esterilizadas. En el tiempo quedan relegados los recuerdos: obras completas, versos recogidos en antiguos anaqueles de èpocas pasadas. Hay versos, hay libros, hay vidas, doña Baldomera, que no pasan, que no pueden pasar al olvido. Guar...

Inventario I

Bien. ¿Qué sabemos de don Francisco de Paula Balaguer y Márquez? Nada. Casi nada. Hoy el monólogo deriva en conjetura. En hipótesis. Nos falta información. Datos. Apenas dispongo de una estampa. Una imagen sobrevenida. De pronto lo vemos en la Capilla Real de la Catedral. Es noviembre. En silencio, sentado en un banco, fija la mirada en la Virgen de los Reyes. Fuera llueve. Por la vidrieras laterales se percibe una luz amarilla. Una luz lejana que ilumina la tarde y rescata recuerdos del umbral de la memoria. Podría asegurarnos que todo es mentira. Pero, en realidad, nos habla, nos cuenta y nos dice; la sombra del párroco vagaba todavía por las casas y las calles del pueblo cuando él llegó. Era 1931. Las elecciones municipales de abril se convirtieron en un plebiscito monarquía/república que ganó con holgura la candidatura republicana en toda España. De 50 provincias en 42. Alfonso XIII huyó a Roma. En 14 de abril se proclamó la República. Con los brazos cruzados y los labios tensos do...

La palabra

La palabra es lo mínimo que se despacha a la hora de hablar y  escribir. Lo mínimo, con significado propio. Por debajo, las letras, que carecen de significado pero que cada una tiene su nombre.  La h se llama hache. La b se llama be. La n ene. La f efe. Y así. Para qué seguir. Si juntamos las palabras en corto, por lo sencillo, se nos viene a las manos la frase: ¡esto es Cumbres!, ¡esto es Cumbres ! decimos, en vivo, y en directo; pero si la ampliamos: ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, ¡esto es Cumbres y aquí hay que morir!, de la frase pasamos a la oración. Fácil. ¿No? De las letras a las palabras. De las palabras a las frases. De las frases a la oración. Y seguimos con el párrafo, el texto, el libro. Los libros. No hay que correr. Vayamos por parte. Primero está el habla. La lengua. Nosotros, con el castellano partimos del latín. Por lo menos doscientos años antes de Cristo los romanos con Escipion a la cabeza nos invadieron para echar fuera de aquí a los cartagineses ...