¡Esperanza peregrina!
Era por los setenta, aquellos años locos del pasado siglo XX, cuando, sorprendidos ya por el turismo y por los ovnis, se puso de moda la pana y el cuero, las botas altas, la minifalda, el pantalón acampanado y la camisa de cuello grande, como símbolo todo de lo atrevido y lo moderno que nos llegaba de fuera. Fue el 25 de marzo de 1976. El día de la Anunciación. Quienes lo recuerdan, a cincuenta años vista, se le saltan las lágrimas, lo cuentan emocionados: ¡Claro, que sí! ¡Sí! ¡Sí! —Me acuerdo, perfectamente. —Además, yo era de la Hermandad. Yo llevaba el paso. La Virgen subió por las Escuelas, paramos en el llano, lo que entonces decíamos "el Campo de fútbol". ¡Todo el pueblo! ¡Iba todo el pueblo! —Como siempre, claro. ¡La Virgen nos llama y ahí estamos! —Calle por calle, de casa a casa. ¡Venerada! ¡Aclamada! —Entre vivas, rezos y comentarios. Al son de la Banda de música. Al ritmo de la flauta y el tambor. Era el 25 de marzo de 1976. El día de la Anunciación. Cuando ...