San Sebastián y compañeros mártires
"La Virgen de la Esperanza y la Virgen del Amparo hicieron una alianza con la Virgen del Rosario y Santa María de Gracia ". Son los versos del poeta. Pero en aquel tiempo dicen las crónicas que una epidemia causaba estragos en la población. Encomendados a San Sebastián le pedimos que cesaran las muertes con la promesa de levantar una ermita y hacer todos los años una fiesta en su honor. Como cesó el azote, era por el siglo XIV, agradecidos, la ermita salió adelante a la memoria y honra de San Sebastián y bajo la advocación de los Mártires. Siglos después, por 1673, hace trescientos cincuenta años ahora, dicen los libros que se crea la Hermandad de la Virgen del Amparo en la ermita de la Virgen de la Esperanza. Clemente X concede indulgencia a sus hermanos. Hasta aqui bien. Tanto monta monta tanto. Las dos imágenes, la del Amparo de la escuela sevillana de final del XVI, saya blanca, manto rojo, y la de la Esperanza conviven y reparten amores. Quiero recomponer mi historia. Soy Cumbres Mayores. Porque he recorrido caminos hasta subir a la cima y he visto y soñado los vestigios de mi pasado remoto. Quiero escribir la crónica de mis pequeñas cosas. Porque crezco y muero con ellas y en todas ellas me veo. Pero las Hermandades caen en los desencuentros, tira y afloja, en las desavenencias y deciden con el tiempo, llevar, primero, los bienes de la Hermandad del Amparo a la ermita de la Magdalena que estaba en ruinas, junto a la fuente del mismo nombre. No cuaja la cosa. Se busca otra solución. Se tira la ermita de Santa Marina para rehabilitar con sus materiales la de San Sebastián, la de los Mártires. Ahora sí. Se llega a un acuerdo. En 1736 la Virgen del Amparo, su Hermandad, terminadas las obras se traslada con sus arcas a la ermita de San Sebastián que con el tiempo pierde su titularidad y su nombre. Arroyo que canta y canta al sauce que llora y llora, corriendo canta que canta. Llora el Santo. Canta la aurora. Deja una estela como de escarcha. Deja una estela de sueños. Un voto. Un lucero de guardia. Solo un lucero. Ríen las malvas. En 1756 se alarga la ermita ya de la Virgen del Amparo con otro cuerpo, se hacen las bóvedas, se amplía el portal que se completa entre 1759 y 1763 con sillares rehaprovechados del ábside de la Magdalena que se emplean además en el muro que la cerca. De 1915 a 1919, de nuevo José María Morón y Barrientos a escena, se levanta la espadaña, el camarín y el retablo del Altar Mayor. Mi vida no se concibe sin mi pueblo. Quiero recomponer mi historia. Un voto a San Sebastián. Una promesa. Al menos uno de cada casa debe asistir a misa el día de su Santo cuando llega enero. Lunes de Albillo. En primavera. Eclosión de luz y de color. Fiestas populares de agosto, el 15. Día del Amparo, en septiembre, el 8. Y para Octubre... Previsto...Trescientos cincuenta años después, el 23. María visita a María. 1673... 2023... La Virgen del Amparo vuelve a la ermita de la Virgen de la Esperanza. Bendita entre todas las mujeres. Esperanza, Amparo y Gracia. María, hija de Joaquín y de Ana. Humilde. Sencilla. María de Nazaret. Parábola de mis sueños en los anchos caminos por la ruta de tiempo... Cae la noche, se ha levantado la luna, en un abrir y cerrar de ojos las estrellas pululan en el cielo que rueda y cabecea por encima de nosotros.
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