La Siesta

Salta el solano. La solanera. El solanazo. Salta el mal dormir. Las preocupaciones. Los negocios. Las dificultades. Los problemas. El dinero. Saltan las frustraciones. La ansiedad. El desasosiego. Refugio de las pastillas. Clínicas. Terapias.

—Casi una eternidad mirándome en mis hijos—. Soy Cumbres Mayores. Cuando el sol dibuja cada mañana sus perfiles sobre el renacer del alba. Cuando la calima desdibuja en un retemblor el rojo de los tejados, el negro de las rejas y la cal de las fachadas. Cuando las sombras hacen largas, tan largas, las noches. Siempre mirándome en mis hijos. 

Dormir bien es un lujo. Un regalo de los dioses. Caes en la cama. Apagas la luz. Un don. Pero con los chutes de whatsapp y emails a todas horas, el brillo de las bombillas de las casas, el ordenador, los móviles, el mundo se ha movido, la vida ha cambiado;  los cuerpos, el cuerpo cada vez tiene más difícil conciliar el sueño. Y el descanso que es una necesidad natural  se vuelve hostil.,¿Se duerme hoy peor que ayer?. ¿Ocho horas de un tirón? ¿Cómo ? Puede que en modo "alondra": te acuestas temprano y te levantas temprano. Puede que en modo "búho": te acuestas tarde y te levantas tarde. Dormir como comer es también una práctica social. ¿El sueño va con estos tiempos?. El trabajo, la producción, el consumo,  exigen la vigilia. Quienes se duermen enseguida, bien. Quienes se quedan tres o cuatro horas mirando el techo. ¿Qué? La noche en vela por el miedo y las angustias se redime con el dulce sueño de la siesta. Cuando las sombras hacen largas las noches, la espera de la siesta es una suerte. Un as en la manga. El buen dormir, la capacidad innata de cerrar los ojos y caer en los brazos de Morfeo, es como si encerrado en sí mismo muerdes ya, en la soledad del atardecer, el fruto prohibido. Como el que duerme plácidamente mientras se le cae de las manos el libro que lleva leyendo meses y meses. Para Camilo José Cela, nuestro Premio Nobel, —lo dijo en más de una ocasión—, la siesta debe ser con gorro, pijama y orinal, es decir, como Dios manda. Para Pascual Duarte, protagonista de su novela de 1942, que es impulsivo y rencoroso, no hay siesta que valga; va de desgracia en desgracia, de arrebato en arrebato, de cárcel en cárcel, del pueblo a la ciudad...  por la Extremadura rural donde arrastra su vida junto a Rosario, su  hermana; Esteban Duarte, su padre; Lola, su primera mujer; su madre, perversa, cruel y alcohólica; Rafael, el amante de su madre; el Estirao, el cura ... Para ellos no hay descanso, no hay siesta que valga. Por la Extremadura rural de pintores y cordeleros, jaboneros, escultores, panaderos, herradores, ceramistas, alfareros, carpinteros, pícaros, conquistadores.

 —Casi una eternidad mirándome en mis hijos—. Soy Cumbres Mayores. De Marina Castaño, casada con Cela, cuarenta años más joven que él, periodista, marquesa de Iria Flavia, sabemos que por parte de padre es de nuestra sangre, que desciende de aquí, que sus antepasados recibieron el bautismo en  la pila de la iglesia, abajo, al final de la nave junto al coro y la torre de campanas. Que no hace tanto paseó por mis plazas y mis calles, bebió cerveza y comió jamón en nuestros bares y tabernas. Si durmió la siesta, si tiene el sueño bifásico: mitad por mitad, si por el contrario duerme de un tirón las ocho horas seguidas, en modo "alondra", en modo "búho"; a saber... a tanto no llegamos. Pero, en cualquier caso esto no es más que un monólogo conmigo mismo.

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