Doña Baldomera

Más que una biografía se trata de un perfil. No soy biógrafo, ni escritor de cuentos de Calleja, ni de historias o novelas de aventuras. Soy, y me llamo Cumbres Mayores, nací en lo alto de una sierra y por el hilo saco el ovillo de mis monólogos que hoy aquí, mañana allí, rescatan del pasado modos y maneras que puedan leerse a gusto y de un tirón y degustarse como si de una copa rebosante de buen vino se tratara. Y es que lo tuyo, doña Baldomera, tiene esencias y aromas de buena clase. De la mejor. Madre de familia. Matrona. Partera. Comadrona. Señora de la maternidad. Dueña de los partos. Sobre el  campanario de musgo y telaraña la cigüeña anida luceros al alba. Agua caliente. Paños y toallas blancas. La placenta, el cordón umbilical. A mano tijeras esterilizadas. En el tiempo quedan relegados los recuerdos: obras completas, versos recogidos en antiguos anaqueles de èpocas pasadas. Hay versos, hay libros, hay vidas, doña Baldomera, que no pasan, que no pueden pasar al olvido. Guardan valores eternos. Inamovibles. De una mujer cuajada de sensibilidades. Para mis adentros con aire de familia, cabello negro, abundante,  en ondas, boca fresca, mirada noble, cejas arcos del amor. Tan antigua como la poesía misma. Tan joven. Tan de hoy como cada nuevo milagro de la primavera. No sé si me vas a perdonar, por sacarte aquí en este monólogo; el motivo a lo mejor preferirías que me lo guardarse pero no es el caso, me parece hermoso contarle a tu gente y a la mía, Gente con G grande, que en el fondo, a lo largo y a lo ancho de tu corazón eras alguien que vive, que palpita y goza con su trabajo. Por tu mano vinieron y llegaron al mundo cientos y cientos de niños. Años cuarenta. Cincuenta. Sesenta. En mi particular "hoja de servicios" tengo anotado aquel día con un cariño especial. Aquellos días. Cumbres. Señora. Se conmueve con la noticia. Una niña.1951. No es más que un monólogo conmigo mismo y al  hilo de mis pensamientos. Una niña. La menor de cinco hermanos. De nombre Esperanza como nuestra Patrona. De tu mano una Asociación que vela por la cultura. Asociación de mujeres "Baldomera Segovia" de Cumbres Mayores. Talleres. De teatro, manualidades, pintura, de muñecas. De acogida a los niños que huyen de la guerra de Ucrania. Mujeres valientes, libres, atrevidas, decididas; mujeres de mundo, viajeras, independientes, que se miran y se ven en el espejo de Clara Campoamor, Zenobia Camprubí, María Zambrano, María de Maeztu, Victoria Kent, Rosa Chacel, María Teresa León, Maruja Mallo; de vuelta siempre con los derechos humanos, el sufragio universal, la igualdad, la libertad. En el tiempo quedan relegados los recuerdos: obras completas, versos recogidos en antiguos anaqueles de èpocas pasadas; hay versos, hay libros, hay vidas, doña Baldomera, que no pueden quedar en el olvido. Ya voy terminando, ya voy terminando, considera este autor, por lo que sabe y le cuentan, que estas palabras no sólo son un ejercicio de fluidez oral, sino también de "tertulia casera" por su estilo natural, sencillo y desenfadado. Desde el  principio el título no engaña, es de lo más sincero y nos predispone de golpe y porrazo a todo lo que seguimos leyendo después.

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