Se va el verano
Entre idas y venidas, cada mañana, cada tarde, de mi gente por la carretera de Hinojales, la sierra del Viento, el camino Viejo, la Estación, los Cantos la Palota, el Riofrio, la Fuente la Tijera, la Pascuala, el Alunao, el Pilancrón, el Punto de Mira, el camino de Fregenal...
¡Cuánta belleza! ¡Sensaciones, emociones y sentimientos! Conmueve la naturaleza, la mètrica de mi paisaje, de mi cielo, conmueve el horizonte, la puesta de sol.
Desde siempre fui sierra. Y sierra seré siempre y para siempre. Sierra es mi seña de identidad. Lo más significativo de mi personalidad. Mi firma: Cumbres Mayores. Mi huella en el universo. A ella casé, en apretado abrazo, lo mejor de la industria del jamón que se nutre de la bellota de mis encinas milenarias. San Miguel es mi patrón y acoge mi parroquia. ¡Arteria de vida eterna, sendero de estrellas, camino de Esperanza! El humo de los jeringos sembró de niebla los alrededores de la plaza de abastos. Cientos de caras vinieron, estos días, a mirarse en el espejo de los recuerdos. Retahíla de abrazos bajo el sol de la mañana. Es el reencuentro: con la infancia, con los amigos, con el bar. Con la casa. Con el patio: Encuentro, familiaridad y convivencia. Acicalado de flores, nunca como ahora su imagen destiló jazmines, vistió de fiesta sus paredes y llenó las tardes de alegría.
En fin; se va el verano: Se caerán las hojas de los árboles, menguarán los días, estallarán las nubes: tormentas, rayos, truenos y relámpagos. Ora vez la luz, la luz...Cogeremos los membrillos, las castañas, las nueces, las almendras, los higos, las aceitunas, para nuestro regocijo al abrigo de la chimenea. Volveremos a Bécquer, a Juan Ramón, a Lorca, Miguel Hernández, a Cernuda, Machado.… ¿Qué quiere el viento de otoño que baja por el barranco y violenta las ventanas mientras te visto de abrazos? ¡Derribarnos! ¡Arrastrarnos! Derribadas, arrastradas, las dos sangres se alejaron. ¿ Qué sigue queriendo el viento cada vez más enconado? ¡Separarnos! ¡Pobres los poetas, exiliados, perseguidos, expatriados, calumniados, encarcelados, fusilados! Pobres los poetas locos, encaprichados con la belleza y el amor, con la verdad, con la justicia, con la igualdad, con la libertad.
Se va el verano. Cientos de caras se van. Volvieron. Retahíla de recuerdos bajo el sol de la mañana.

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