De coches, perros y gatos


I. Gatos

Tres o cuatro gatos. Estampas de ayer y de hoy. Escenas de la vida real. En cada una de mis  calles. En mis plazas. Liz Taylor, en el imaginario: La gata sobre el tejado de cinc. Claudia Cardinale: El Gatopardo. De una de mis vecinas su gato se cuela a menudo por la ventana abierta de la casa de enfrente. Se echa en la cama del dormitorio principal y duerme como un bendito. Dueño y señor de la estancia. El gato de mi vecina ronda de noche las gatas. Dicen las malas lenguas. Que se lo rifan, sin  pudor. Y con descaro. Detrás de una gata parda, que los ven por los tejados. Maullidos de amor se oyen. Compases de este monólogo. Mientras, el jazmín echa perfumes al viento. Mientras, la dama de noche baila con las estrellas. Sigilosa. Esbelta. Atrevida.  Parda la gata parda vista larga, oído fino. Baila. Baila...

II. Perros

Callejeros. Y no tan callejeros. Chicos y grandes. De la mano de los niños, de los adultos, con los mayores. Para todo. De todo. De casi todo. Perro cero cero. Con y sin. Cuántas clases hay de perros. El chihuahua, el pequinés, De pelo suave. Pequeño, adorable, alegre,  divertido. El galgo, el San Bernardo, el Mastín español. De pelo corto.  Tanquilo, apacible, relajado. El dálmata, el dogo, el bóxer, el pastor alemán. Grande, fuerte, agresivo. Musculoso. En cada una de mis calles. Por mis plazas. Estampas de ayer y de hoy. Escenas de la vida real. La mascota. El perro guardián. El faldero. El perro verde. Cero cero. Perro Sin. Sin dueño. Sin pinza. Sin guantes. Sin  bolsa. Nada de nada. Extraño. Raro. Huraño. Solitario. A lo suyo. A su aire. Deambula por aquí. Por allí. Por todas partes. Ladridos de  desamor. De abandono. Desapego. Dónde. Cómo. Cuándo. Dónde deja la carga. Alivio de un desconsuelo. Voces. Rabia. ¡No hay derecho! ¡No hay derecho! Compases de este monólogo. Siempre en el mismo umbral. El de la casa de enfrente. Quintero de la Colina que en paz descanse se va con la luna de otoño. Perro viejo. Perro verde. No hay más preguntas. Silencio. 

III. Coches 

De paseo. Sentimientos  del alma. Compases finales de esta charla, de este monólogo conmigo mismo. Pasajes inscritos en las paredes de mis casas. En la atmósfera de las tascas y tabernas. Ya no se pela la pava en la ventana, ni se roban los besos en el zaguán. El amor lleva otros vientos. Mi gente sabe,  y se  expresa, en otro idioma. Delirio de corrales santo y seña de mis viviendas, de nuestras vivencias, en otro tiempo. Delirio de coches. De  garajes.  Un Porsche. Un Audi. Un BMW. Un Toyota.  Un Mercedes. Palabras mayores. En el Centro. Casco histórico. Escenas de la vida real. Estampas de lo cotidiano. Coche sale. Coche entra. Cruza. Para. Espera. Espera. Misterio. Incomodidad. Hora punta. Desasosiego. Del Colegio. Es la entrada. De los niños. Es la salida. Revuelo de padres e hijos. Risas. Mochilas. Carteras. Nervios. Guadalperal, y otros senderos. Anochecer. Besos sin verse. Besos. Arriba el cielo. Las nubes. Abajo los árboles. El viento. Sin piropos. Sin requiebros. Solo basta. Basta un sí quiero.

JECG


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