El púlpito
A mano izquierda si te pones frente al presbiterio y el altar mayor. A mano derecha si te vuelves y miras de cara al coro, la pila del bautismo y el campanario. En la nave principal, entre el retablo de San José y la capilla de las Ánimas, adosado a una columna. Es el púlpito. De nuestra iglesia de San Miguel. Soy Cumbres Mayores, esto no es más que un monólogo conmigo mismo, al hilo de mis pensamientos. De hierro forjado, se apoya en un corte de fuste estriado de mármol; a la tribuna se sube por una escalera lateral, su antepecho o pretil nos hace pensar por sus formas sinuosas, redondeadas y curvas en los contrafuertes voladores del gótico. Todo armonía: arcos apuntados, bóvedas de crucerias, nervios, espinazos, junto con las espléndidas cancelas de las capillas laterales. En desuso, ya, los vientos del Concilio se llevaron por delante la misa en latín, los curas de espalda mirando a la pared en un soliloquio imposible, al reclamo de frases y cabos suelto...