Soledad

Ella, Esperanza. Su madre, Amparo.  "Una medalla en mi pecho llevo con gran devoción, con la Virgen del Amparo porque Amparo se llamó". Poesía lírica, emoción y sentimiento. Juglares y trovadores. El juglar canta y recita. El trovador escribe y compone. Poesía popular. Ella, a cuestas con su soledad. "Ven conmigo soledad que quiero ser tu cautivo estoy que sin tí no vivo, no me hagas esperar". Poeta, a voz y en cuello por la páginas de la Revista del Lunes de Albillo. Cada año. Uno detrás de otro. Páginas que para ella son como las calles, la plazas, los rincones  del pueblo por donde se para y reúne y dice a sus vecinos y a su gente esos versos que le salen del alma. Juglar. Juglaresa. Poesía única, sencilla, natural, espontánea. Poesía desnuda que diría Juan Ramón, el de Platero y yo. Mía para siempre. "¿Dónde estás mi soledad? En mi desdichada vida fuiste mi gran compañera, la más fiel y más sincera que jamás pude soñar". Piel de arcilla, recuerdos que brotan de lo más profundo de su corazón. "Mi inolvidable tía Margarita, que fue mucho más que eso, que sacrificó su vida por mi hermano y por mí". "Nos quería como una buena madre quiere a sus hijos. Envuelta su figura en humildad, paciencia, bondad: enamoraba las miradas encelado   de amor y cariño su corazón  de niña para con nosotros". Mi gente, lo sabemos, se expresa de manera particular, hace encaje de bolillos con las palabras para decir del amor que todo lo puede, de la pena que es sentimiento interior, escenario de historias vivas que resuenan de espiritualidad con el deseo de comunicarse, de hablar con los demás. Ella, Esperanza. En su sencillez sus versos son imagen y  representacion de la fe que trasciende generaciones. "Yo nací una Noche  Buena, era una noche de Paz, porque lo quiso mi Dios, esa fue su Voluntad. Qué poquito tiempo tuve a la madre de mi ser, eligió una primavera para marcharse con Él. Me dejó tan pequeñita que no pude disfrutar de sus besos y caricias, de su amor y su bondad. Una medalla en mi pecho llevo con gran devoción, con la Virgen del Amparo porque Amparo se llamó. Y tan bello el sueño se rompe llevándose mi alegría con un resplandor divino que ilumina el nuevo día. A la otra Madre me encomiendo, susurrando una oración, a María, Virgen de la Esperanza, Madre del Salvador. Anda y dile, Gran Señora, por favor que Tú la ves, que en mi corazón la llevo. Qué jamás la olvidaré".


Ella, Esperanza. Juglar.

De sobrenombre, la Loba. 

Los que nacen en mi seno  llevan en su alma mi bandera.

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