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San Sebastián y compañeros mártires

"La Virgen de la Esperanza y la Virgen del Amparo hicieron una alianza con la Virgen del Rosario y Santa María de Gracia ". Son los versos del poeta. Pero en aquel tiempo dicen las crónicas que una epidemia causaba estragos en la población. Encomendados a San Sebastián le pedimos que cesaran las muertes con la promesa de levantar una ermita y hacer todos los años una fiesta en su honor. Como cesó el azote, era por el siglo XIV, agradecidos, la ermita salió adelante a la memoria y honra de San Sebastián y bajo la advocación de los Mártires. Siglos después, por 1673, hace trescientos cincuenta años ahora, dicen los libros que se crea la Hermandad de la Virgen del Amparo en la ermita de la Virgen de la Esperanza. Clemente X concede indulgencia a sus hermanos. Hasta aqui bien. Tanto monta monta tanto. Las dos imágenes, la del Amparo de la escuela sevillana de final del XVI, saya blanca, manto rojo, y la de la Esperanza conviven y reparten amores. Quiero recomponer mi historia. So...

La Siesta

Salta el solano. La solanera. El solanazo. Salta el mal dormir. Las preocupaciones. Los negocios. Las dificultades. Los problemas. El dinero. Saltan las frustraciones. La ansiedad. El desasosiego. Refugio de las pastillas. Clínicas. Terapias. —Casi una eternidad mirándome en mis hijos—. Soy Cumbres Mayores. Cuando el sol dibuja cada mañana sus perfiles sobre el renacer del alba. Cuando la calima desdibuja en un retemblor el rojo de los tejados, el negro de las rejas y la cal de las fachadas. Cuando las sombras hacen largas, tan largas, las noches. Siempre mirándome en mis hijos.  Dormir bien es un lujo. Un regalo de los dioses. Caes en la cama. Apagas la luz. Un don. Pero con los chutes de whatsapp y emails a todas horas, el brillo de las bombillas de las casas, el ordenador, los móviles, el mundo se ha movido, la vida ha cambiado;  los cuerpos, el cuerpo cada vez tiene más difícil conciliar el sueño. Y el descanso que es una necesidad natural  se vuelve hostil.,¿Se duerm...

El Reclinatorio

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Rezaba todos los días el rosario arrodillada sobre el reclinatorio de terciopelo rojo. La luz del atardecer aumentaba de tamaño sin volverse inquietante. Una luz sobrenatural, transreal que no duraba mucho, pero que mientras dura las embarga a todas instaladas junto a la capilla del Sagrario, la Sacramental. Es un acto puro, instantáneo, que unifica las conciencias, sencillo, que auna los corazones; arrodilladas las señoras en reclinatorios de madera de haya, de olivo, de nogal, forrados de rojo, de verde, de azul. La señora del alcalde , la del médico, la del maestro. La señora del veterinario. Cada señora en su reclinatorio. En cada reclinatorio  su nombre. Misa de ocho.  Antes, la confesión. Ellas. Abundan, ellas, en los pecados de omisión, en lo que podían haber hecho, pero no. En la constricción. Abunda el cura en la oración. En la penitencia. En el arrepentimiento.Y no te olvides, hija mía. ¡La operación órgano vidriera! O tempora. O mores.   Tiempo de postguer...

El Abuelo

Me conozco de memoria, mejor, de corazón, me gusta juntar palabras que os recuerden lo que recuerdo y recorran lo que veo si cierro los ojos. Me sé de pe a pa la geografía de este lugar, como las líneas de la palma de mi mano. Los pronombres del viento. La pereza del verano, los atajos, los caminos, el montón de piedra que guarda los recados de cada familia. La madre que ayuda a los niños a cruzar donde ahora se habla casi todos los idiomas, la escuela, letreros bilingües en la entrada, en la biblioteca, en el gimnasio; escuela de otra infancia, espejismo del tiempo cuando ninguno de los niños íba dejando migajas para volver a casa porque lo sabían de memoria; a salvo de traumas, de las picaduras de los  insectos, de los colores de la vida: el azul, el rojo, el amarillo; de las fechas y al filo del silencio, del sueño más profundo y las pesadillas más reales, de la delgada línea que divide el día y la noche, cuando Pedro sabe que ha traicionado por tres veces al Maestro y el Maestr...

Verano rojo

En ocasiones para comprender el mundo lo mejor es apartarse de él, mantenerte a distancia, recogido el espíritu entre rumores de piedras del pasado, en ocasiones he oído a los cumbreños quejarse de mi, que aquí no hay ambiente, que no hay vida, y sin embargo nuestro cielo, nuestras calles , sus casas y fachadas, todo contribuye a crear un universo distinto , especial, donde el corazón se engrandece y se sacia el alma  alimentada de recuerdos, nuestro estilo, si es que existe, por razones de economía, de la costumbre y los sentimientos, se ilustra, a diario, en el Casino, los bares y tabernas, pero, como pueblo no carezco de nada, ni de  monumentos, ni de benefactores,   lo sabéis, la nómina de vestigios, de  tanto vestigio de la prehistoria, el románico, el gótico, el barroco, el romanticismo, se nos viene a las manos en placitas polvorientas, la Cruz del Altozano, sus altares y sus rostros, sus caras, las de mis hijos  empeñados en levantar en pleno centro...

Sevilla

 Era la mejor ocasión, la más propicia para embarcar a las Américas. Pícaros, rufianes, chamarileros, clérigos, prostitutas, comerciantes, inquisidores, carreteros, vendedores, soldados, gente de mal vivir, marinos, pilotos, nobles, emigrantes... daban vida a una ciudad bulliciosa, animada y cosmopolita. Sevilla era la capital del mundo. Desde la Casa de Contratación, desde el palacio del Alcázar, sede del monopolio del comercio americano,  se movían todos los hilos de las riquezas y los tesoros de las Indias. Por el Arenal, Puerta de Triana,  Postigo del Aceite, Puerta del Carbón o del Oro por la cantidad de plata que entraba por ella, hasta la Barqueta. Por la muralla. El río. Por el Puente de Barcas que mandara hacer el Califa Abu Jacub Jusuf, siglos atrás, con maderas sobre barcas trabadas con cadenas de hierro, hasta el Altozano y el Castillo de la Inquisición. Por el puerto y los muelles, entre carga y descarga: algaradas, riñas, peleas y reyertas. Joven, demasiado ...

Las cuatro esquinas

Luego, al caer la tarde el niño de don Eugenio con sus amigos de siempre  juega a las cuatro esquinas,  abajo, en la calle Enmedio. Entre risas se revuelven. Preguntan : Aquí hay candela. Nooo, responden a Gritos. Allííí... Corean Entre risas se divierten. Aquí hay candela. Nooo, allí, allí enfrente jumeaaa. Juego, mentira, engaño. Cruce de calles. Miradas. Complicidad. En las cuatro esquinas quedamos. Los niños ya no tan niños.  Las niñas ya no tan niñas. En las cuatro esquinas nos vemos. De la mano por la calle. Por la carretera. El paseo. Las esquinas, ay, las esquinas. Por las esquinas los besos.  Luego, al caer la tarde el niño de don Eugenio con sus amigos de siempre  juega a las cuatro esquinas, abajo, en la calle Enmedio. El niño de don Eugenio vive de los recuerdos. ¡Eran tantos los besos! Cumbres es tantos Cumbres  como amores y deseos  del amor que viene y va las tardes frías de invierno. Cumbres es tantos Cumbres como infancias y sueños...

Se va el verano

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  Cientos de caras vinieron a mirarse en  el espejo de los recuerdos. Retahíla de abrazos bajo el sol de la mañana. Se  va el verano, por las rendijas del tiempo. Poco a poco, paso a paso, sorbo a  sorbo. Entre las esquinas, por mis calles: La Portá, la Verbena, la Laguna, el Membrillero, la calle  Enmedio, calle Huerto, Monte Chico, el Altozano, el Solano, calle la Piedra, Concepción, Santa Clara, el Prado,  calle la Fuente, calle Colón, el Convento, el Hospital...       Entre idas y venidas, cada mañana, cada tarde, de mi gente por la carretera de Hinojales, la sierra del Viento, el camino Viejo, la Estación, los Cantos  la Palota, el Riofrio, la Fuente la Tijera, la Pascuala, el Alunao, el Pilancrón, el Punto de Mira, el camino de Fregenal...                        ¡Cuánta belleza! ¡Sensaciones, emociones y sentimientos!   Conmueve la naturaleza, la mètrica de ...

Octogenario

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Casi octogenario ya, con arrestos todavía para aprender y escribir sobre mis cosas y  entresijos. Este traductor, más que traductor intérprete de mis orígenes, historias y costumbres, no para en su empeño de publicarlas; a pesar de que mis monólogos son míos, al hilo de mis pensamientos. Por mucho que sepamos de su espíritu abierto a lo docente y el  placer de "aprender para enseñar". De su atracción por lo didáctico. Por lo cívico. Por la gramática que aprendió en la Lección de Don Eugenio. Ortografía, prosodia, analogía, morfología, sintaxis. Para decir lo que de mí dice en pocas palabras. En la brevedad está lo atractivo. La miel, a puñados no, con la punta de los dedos. El campanario, la torre de la iglesia, el castillo, la danza, las fiestas, el folclore. Imágenes y metáforas. Sensibilidad y sentido. Soy Cumbres Mayores. Por más que con mesura contenga el dolor de las ausencias. De familiares y amigos. Significados del claro/ oscuro de la vida. Luces y sombras. No es ni ...

Pata de Palo

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—No debería ser yo el que está aquí después de tanto tiempo, viendo a estos  muchachos, a esta gente sentada cada mañana fría y dura de invierno. Siento como mi vida llega a su final. No sé cuánto más pude sufrir. Cuántos cielos, y amaneceres, cuántas lunas, cuántos días de espalda a un mundo inabarcable. La vida es caprichosa. Cada uno tiene y vive su decorado. Su destino. Que en mi caso hizo un quiebro cuando apenas era un niño.    —Peguerillas era un apeadero de Gibraleón ya pegado a Huelva. Un andén, y poco más, donde los viajeros subían o bajaban del tren aprisa, en marcha todavía, sin parar siquiera. La tuya no, la tuya era una "estación estación". Estación de Cumbres Mayores. Completa, tenía de todo para la época: aparcamiento, sala de espera con la ventanilla para el despacho de los billetes, andén, doble vía, cantina, y además el muelle de las mercancías.  —Te hablo del tren de Zafra a Huelva. Del ferrocarril que por la ruta de la Plata nos llevaba hast...

De coches, perros y gatos

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I. Gatos Tres o cuatro gatos. Estampas de ayer y de hoy. Escenas de la vida real. En cada una de mis  calles. En mis plazas. Liz Taylor, en el imaginario: La gata sobre el tejado de cinc. Claudia Cardinale: El Gatopardo. De una de mis vecinas su gato se cuela a menudo por la ventana abierta de la casa de enfrente. Se echa en la cama del dormitorio principal y duerme como un bendito. Dueño y señor de la estancia. El gato de mi vecina ronda de noche las gatas. Dicen las malas lenguas. Que se lo rifan, sin  pudor. Y con descaro. Detrás de una gata parda, que los ven por los tejados. Maullidos de amor se oyen. Compases de este monólogo. Mientras, el jazmín echa perfumes al viento. Mientras, la dama de noche baila con las estrellas. Sigilosa. Esbelta. Atrevida.  Parda la gata parda vista larga, oído fino. Baila. Baila... II. Perros Callejeros. Y no tan callejeros. Chicos y grandes. De la mano de los niños, de los adultos, con los mayores. Para todo. De todo. De casi todo. Perr...

Segador

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Araron el campo esclavos de la tierra. Ablandados de humildad, recios de pan escaso y duro. En sueños, susurros de la sierra. De la hierba. Ecos de la tormenta, del carro y del arado. Gris de polvo, de origen, de sendero y sementera. Errante de la vida, fatigado  de fiestas y de voces. De prendas de tela fuerte y recia. Alma de los campos. Segador. De espigas. De trébol. De luz de las estrellas. Jornalero de mieses y abedules. Errante de las matas, el aquelarre; remendón de las cuerdas y la caseta. Del postigo, la ventana, la casona. Niebla oscura. El cuco, madre, el cuco entre las ramas. Arriba el cielo azul. Abajo el plato de garbanzos, el agua fría en el cuenco de la fuente. Alma de los campos. Segador  Ardiente el beso. Embriagado de perfumes. Cae la tarde. Baja el sol. Ella junto al pozo, agitado el pensamiento. Uno en el otro. Por el pan. Por los hijos. Por la familia. Por la tierra. El surco. La espiga. El grano de la era. Fantasía de la cerca, de la cosecha.  Y de...

La Bramaera

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Un juego de palabras, un pasatiempo, una trova medieval. Una historia de amor. Y desamor. El viento borda cotas de mallas en lo alto de la sierra. Me llamo  Cumbres Mayores. En cualquier caso esto no es más que un monólogo conmigo mismo. El cerrojo blindaba por entonces, años cincuenta, sesenta, la  puerta de la casa a prueba de ocupas e insumisos. Cuarenta centímetros o más de hierro fundido daban la seguridad suficiente para dormir a pierna suelta las frías noches de invierno. El cerrojo por la puerta principal. Por la falsa, por la de atrás, la tranca. Metro y medio de madera maciza aherrojado por dentro sin piedad.  A eso de las diez: —Maria atranca la puerta. Que yo le doy el cerrojazo a la otra. A la de la calle. Los niños en la cama rendidos de sueño. El pueblo vacío. En silencio. "A la luna de enero los perros ladran, porque huelen y sienten la marimanta". Aúllan los lobos arriba en la piedra de la muralla del castillo. Aúllan los lobos abajo por los alrededores d...

Ilustre Cumbreño

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Los niños, al verlo, corrían por mis calles a besarle la mano. Ilustre por su capacidad, su dedicación y entrega. Cumbreño de adopción, nacido en Los Marines, seise de la catedral de Sevilla, fomentó y cuidó desde siempre la música, la danza, el teatro... además, claro, del desempeño, sencillo y admirable a la vez, de su ministerio como Sacerdote ejemplar.  Maestro de latín.  De latinidades. Rosa, rosae. De la primera declinación. Rosae, de la rosa. Rosarum, de las rosas. Rosis, para las rosas. Con flores a María. Venid y vamos todos. En la escuela. En la iglesia. Amo, amas, amare, amavi, amatum. Conjugaba el Verbo. Que se hizo carne y habitó entre nosotros.  Por el amor de Dios. El Domund. La Santa Infancia. Las misiones. Los niños de África. Que no tienen ni qué comer. Ni cómo abrigarse. Ni casa para vivir. Los niños reparadores. Los primeros viernes de mes: La confesión al rayar el día, "Ave María Purísima. Me acuso... Tres Padrenuestros, Ave María y Gloria. Ego te abs...

Rimas y Leyendas

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Mitos, cuentos, leyendas; al ritmo de la historia soy, mejor dicho, fui: Ausera... tiempo atrás, un poblado romano de huidos que tras la caída y la  destrucción de Nertóbriga buscaron refugio por los alrededores de una fuente. La  Magdalena. Con asonancias del agua, del huerto y de la ermita. Y rimas de Pregones y Rezos. Un libro. El de la Virgen.  Consonantes de idas y venidas. Por las entretelas de las murallas de la Macarena  se quedó y no vino. Su imagen. Una por otra. Cambio. Y las Niñas. La de los Remedios. La de las Nieves. En la encrucijada de un Museo Diocesano. De un anticuario. Eso dicen mis mayores que de esto saben mucho. Los más viejos del lugar.  El lugar soy yo. Cumbres Mayores. Que juego con las palabras. Mis  monólogos.  El patrimonio es un deber, una vocación, un serv icio. "Aquí donde se forjó la riqueza de estas tierras, tras la estela del  verde brillante de su manto". "Alfombra de juncia y de romero, paredes de cal,  Ca...

Sabéis donde nace este Arias de Amor

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Creencias religiosas, advocaciones  marianas: Lunes de Albillo; nos adentramos a las fiestas en honor a nuestra Patrona la Virgen de la Esperanza, como un pueblo unido, siempre, junto a Ella en su ermita. Con sentimiento y fervor Cumbres te aclama. Eleva los ojos al Cielo y reza. Ella recoge su mirada. Esperanza, tu nombre lo dice todo. Principio y fin de las suplicas, los ruegos y las oraciones. Alfa y Omega, guía y compañera. Cuánta felicidad, cuánta ilusión, inundados los corazones de la suprema armonía de la fe: el Pregón, la Ofrenda de flores, la Salve, la Diana, la  Hermandad y el Mayordomo con el tamborilero, los danzantes, la banda de música, la procesión. La Virgen de la Esperanza, año tras año, llega, se vuelve y sonríe, arriba, desde lo alto del camino. Lunes de Albillo, cuando suena la gaita y el tambor ya no hay horas para los cumbreños que emocionados se olvidan del espacio y el tiempo, ya todo es ermita, todo es primavera, todo es "María, modelo perfecto de muje...

Pintor García Camacho

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Los que nacen en mi tierra llevan en su alma mi bandera. Ribeteados sus colores de aventuras de unos hijos fieles a sus orígenes y a mis tradiciones.  Espacio y tiempo. Linaje. Nacimiento. Historia. Sus primeros años, sus primeras vivencias, sus circunstancias familiares generaron su arte que con tanta gala llevaba, llevó, con orgullo encendido, mi nombre. El nombre de Cumbres. Su pueblo que recita de memoria, que se sabe de corazón. Que ve si cierra los ojos.  En un sueño: Al norte de la provincia de Huelva, al sur de Badajoz. A más de 700 metros de altitud. A más de 800 por la Sierra del  Viento. De clima Mediterráneo matizado por el  Atlántico. Con veranos secos y calurosos. Con inviernos fríos. Recuerdos de una vida. Que permanecen intactos, atrapados entre las yemas de sus dedos. De sus raíces y sus orígenes. Celtas: la Sierra del Coto o de Varela... Capote. Romanos: Nertóbriga. Castellano leonés: el ábside románico, tardío, arcaizante, de la Magdalena. El cas...

Ese rayo de luz

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E se rayo de luz que llega por el adarve. Sierra del Viento, atardece.  Los portugueses tiran del sol. Ya tiran del sol los portugueses.  Altas Cumbres. Cumbres Altas. Me llamo Cumbres  Mayores. La niña se hizo mujer. Juegos de amor. De amores. Piel morena, ojos negros de Julio Romero de Torres.Todo empezó con un beso por las calles empinadas del Castillo. Alrededores. Después del beso, un silencio entre risas y rumores. Silencio, se ha hecho el amor. Ese rayo de luz que llega por el adarve. Sierra del Viento, atardece.  De espalda, por la ventana, pasa el tiempo. Dalí pintaba a la niña así desde su terraza.¡Siempre de espalda, Dalí! Yo soy Cumbres Mayores. Aquí la pintas de cara, aquí la pintas de frente,  asomada a la Muralla.Ojos negros, piel morena.  De Cumbres, de Cumbres Altas.Preguntas, más que preguntas. Palabras.  Por la Muralla un romance. Por la Muralla hasta el alba. Cae la tarde. Blanco nieve, blanco tiza. Blanco perla, blanco nácar. La lu...

Pagador

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Cumbres se miró en la cima de una Sierra:  casas, templos, murallas. Salpicadas de arboleda: luces, voces... leyendas.  Viejas fuentes. Acequias. Magdalena. El Pilancrón. Fuente Nueva. La Pascuala. La Tijera. Cumbres bordó su nombre en la piedra.  Cuentan que fue el anhelo. El ensueño de un poeta   que quiso ser arriero, por caminos y veredas. Curtido de mil canciones, de horizontes y fronteras.  De tantos vientos curtido, de lluvias y de tormentas. De un sol de invierno curtido, mientras refleja en la acera  la mirada de otro tiempo, prendida, entre las aceras. Cofradía de arrieros  a la luz de las estrellas.  Pagador, de medianoche. Centinela de la presa, al abrigo de la lumbre, de la candela de leña.  Pagador, ¿quién eras tú? Pagador, ¿quién te recuerda? Entre canales abiertas.De cerdos, fría la sangre. Yerta.   De arriero y matarifes. Cofradía de leyenda. Pagador, ¿quién eras tú? La bruma de mi memor ia en cada esquina te e...

Haikus de Amor

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Estrellas blancas que brillan en el cielo. Sueños del alma. Pompas de jabón las risas de los niños. Tréboles en flor. Claros de luna. Trigales encendidos, locura de amor. Cumbres eterno. Encinas y olivares  bajo su cielo. Cumbres eterno. En su espejo se mira Sierra del Viento. Cumbres eterno. Jugaba en la terraza: Risas y Besos. Y con el tiempo de la sabia del árbol nace el deseo. De Cumbres Altas me llevo los amores  dentro del alma. Y con el tiempo con las hojas del árbol se alfombra el suelo. Y con el tiempo al acecho los lobos. Aulla el cierzo. Cumbres eterno. Que desde el Altozano  se toca el Cielo. Ermita blanca. Al vuelo las campanas, ¡Virgen de Gracia! Llega el otoño. Las hojas de la parra cubren el cielo. De las uvas el vino. Dias de vinos y rosas. JECG

El habla de Cumbres

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                    Para chuparse los dedos. Tanto el jamón como la mojama. De rechupete, rico, sabroso, apetitoso. Cuando hablamos expresamos nuestros gustos. Nuestros sentimientos, alegrías y tristezas. Nos situamos en un espacio y un tiempo. En una geografía y una historia. Que determinan nuestro lenguaje. El habla es comunicación. Relaciones sociales. Valores. Nos acerca a nuestras raíces. Hasta mí llegaron los romanos que nos trajeron el latín. Por el latín transitamos al romance. Por el romance al español, al castellano. Mis hijos: los cumbreños, andaluces por demás, españoles sobre todo, tienen por habla el español de Andalucía, con tintes del extremeño... fusión de los pueblos del oeste sur como yo mismo.  Con los años dicen mis vecinas "te amojamas o te ajamonas"; de conversación, de vuelta de misa un sábado cualquiera por la calle abajo. A mi gente: los cumbreños, las cumbreñas, les da caracter, con  personalidad prop...

Verbena

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Bitácora. En mi particular cuaderno de bitácora me bailan las palabras, son notas que el tiempo recrea en la conciencia de mi gente en fechas  cruciales de mi vida.  Día del Amparo. Misa y Procesión. Coral y Banda de música. Danza y Tamboril. Novena y Besamanos. Con mayúsculas. Todo con mayúsculas. Por empaparme y empaparos de esencias.  Verbena. El ponche. Vino blanco, casera, melocotón, azúcar, canela, algún licor, poco, un chorrito. El pinche,  el juego de la navaja y el melón. En el bolsillo las  monedas: la perra gorda, la perra chica. Las tres chicas, el real. Cuatro reales una peseta. Cinco pesetas un duro. Hubo quien le ganó, en aquel tiempo, una tarde cualquiera, once perras gordas a su amigo. Allí por la terraza de la carretera de la estación. Se las ganó en buena lid.  Cuando su padre lo supo, le dijo: — Baja, lo buscas, y le devuelves las monedas a tu amigo. — Pero papá, se las he ganado en buena lid. Jugando al pinche. Se las he ganado jugando ...

Ni gota, ni gota

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Por defenderlas del agua mi gente trazó umbrales de piedra junto a las casas. Por mis calles la una. La dos. La tres. La cuatro. La cinco. La seis. Hasta la siete... Ni gota, ni gota. Restricciones. Lo que quieren saber: Si llega el agua a los grifos. De las casas. De las fábricas. De los talleres. Si o no. Llega o no llega. El quid de la cuestión.  Por defenderlas del agua mi gente trazó umbrales de piedra junto a las casas. Otros tiempos. Eran otros tiempos. Otros veranos. Otros inviernos. Cuando  caía a raudales. En diciembre. En enero. En febrero. ¿Para qué ahora los umbrales? Se quitan. Sí o no.  Por lo pronto, por ahí, desaparecen las aceras. Las cosas. La esperanza de vida. Las cosas de los mayores. Cada vez hay más mayores. Que no pueden con los escalones. Con esta rodilla. La izquierda. La derecha no. Pero la izquierda. La pierna. La espalda. ¡Y los jóvenes, además! Los no tan jóvenes. Con el carril bici. Así no hay acerado ni umbral que lo resista. Por si fuera ...

¡Qué calor, qué calor!

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¡Qué calor! Treinta y ocho. Treinta y nueve. Cuarenta. Cuarenta y tres.  ¡Qué calor! ¡Qué calor! Que soy Cumbres Mayores. ¡Qué bochorno! Aire caliente y polvoriento. No baja la temperatura.  Cada día igual a la del anterior y a la del siguiente. Lo mismo cada noche.  Nada. El calor exprime sudor de la frente y de la espalda. El dolor pincha en la rodilla, viene y se va. Pesadas las piernas no responden como deben. El pasillo se alarga, se alarga...hasta la puerta principal. Te detienes. Y si abres la puerta y echas un vistazo. Mejor no. Para qué.  ¿Qué pintas plantado en el umbral? Sin hacer nada.  Bueno, algo es algo. Miras a uno y otro lado. De parte a parte. Al principio y al final de la calle. Arriba y abajo. ¿Dónde está todo el mundo? ¿Dónde? Nadie por aquí. Nadie por allí. Mejor vuelves por tus pasos. A la cocina. Todavía te quedan en el frigorífico algunas cervezas.  Ayer se te derramó el agua de la jarra en la mesa del patio. ¡Por poco, el móvil, el...

Bajo Palio

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¡Bajo palio la Custodia de plata repujada! Sobredorada! Hay quien se emociona con mis monólogos. También quien pasa de largo, y no los lee. Soy Cumbres Mayores. Para algunos, un pueblo mágico. Distinto. Encantador. Para otros, sin vida apenas. Sin proyecto. Sin ideas. Sin futuro. Cada cual a lo suyo. Yo a lo mío. Por mi parte miro el mundo con perspectiva. Espacio y tiempos. Nosotros construimos nuestra historia. Vuelta y vuelta. Santísimo Corpus Christi. Mi Fiesta Mayor. ¡Grandes Fiestas en Cumbres Mayores! Que dice la tradición. Además de lo que todos sabemos. ¡Eres más grande que el Día del Señor en Cumbres! No por repetido, por tópico, carente de sentido. De significado. Con los pelos de punta se te pone la piel de gallina. Por las calles la Custodia bajo palio, juncia y romero, visita los Altares. Por delante la Virgen de Gracia, la del Amparo, la de la Esperanza. Los danzantes. Incansables, los danzantes. El Guión dirige la danza. Modera el contraguión.   A la derecha lo...