La Bramaera

Un juego de palabras, un pasatiempo, una trova medieval. Una historia de amor. Y desamor. El viento borda cotas de mallas en lo alto de la sierra. Me llamo  Cumbres Mayores. En cualquier caso esto no es más que un monólogo conmigo mismo. El cerrojo blindaba por entonces, años cincuenta, sesenta, la  puerta de la casa a prueba de ocupas e insumisos. Cuarenta centímetros o más de hierro fundido daban la seguridad suficiente para dormir a pierna suelta las frías noches de invierno. El cerrojo por la puerta principal. Por la falsa, por la de atrás, la tranca. Metro y medio de madera maciza aherrojado por dentro sin piedad.  A eso de las diez: —Maria atranca la puerta. Que yo le doy el cerrojazo a la otra. A la de la calle. Los niños en la cama rendidos de sueño. El pueblo vacío. En silencio. "A la luna de enero los perros ladran, porque huelen y sienten la marimanta". Aúllan los lobos arriba en la piedra de la muralla del castillo. Aúllan los lobos abajo por los alrededores de la terraza de la carretera de la estación. Ruge la marabunta. Pero hay quien dice que esto no es  natural. Que son las almas del purgatorio que penan sus pecados con alaridos de dolor y remordimiento. Echa un trago el hombre de la casa a la luz de la candela. Calma. Calma. Reza el rosario la mujer al abrigo de la mesa camilla. Señor. Señor. Primer misterio la oración en el huerto. Que no te quepa duda. Esto es una cosa... Una cosa sobrenatural. El demonio que no para. Sodoma y Gomorra. Pompeya. La caída del imperio romano. Cleopatra. El veneno. La serpiente.  Aúllan los lobos. Penan las almas. Se agita el corazón. Tiemblan las piernas. Hierve la sangre.  "A la luna de enero los perros ladran, porque huelen y sienten la marimanta". Don Juan Tenorio. Cuentan, se dice que es un don Juan. Con una casada. Infiel. "Que yo me la llevé al río creyendo que era soltera pero tenía marido". Un burlador de Sevilla. No. De aquí. Un fantasma. El de la ópera. Con una sábana. Con una manta. De casa en casa. De cama en cama. —Que no me vea nadie. "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eres". La tapadera. El disfraz. A oscuras. A oscuras.  Qué sabe nadie. Hay quien asegura, quien afirma que es la soledad del campo la que obliga, la que acompaña el fluir de los sentimientos. Quien defiende que de la noche nace la trova. El romance. Amores y desamores. La bramaera. La bramaera. Cumbres en brama.  El viento borda cotas de mallas en lo alto de la sierra. —María atranca la puerta. Que yo le doy el cerrojazo a la otra. A la de la calle. Gritos, aullidos, alaridos sobrevuelan por las fachadas y los tejados de las casas. María, Madre de Dios, Madre de la Divina Gracia. Ruega por nosotros. Madre del Salvador. Madre del Redentor...

JECG

Comentarios

Entradas populares de este blog

Verano rojo

Ma, me, mi, mi, mo, mu Las Cartillas Rayas