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Polifacético

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La puerta del Sol, acceso principal a nuestra iglesia de San Miguel Arcángel, nos acerca y da entrada no solo al culto y la oración,  también al arte, la espiritualidad y la cultura. Al otro lado, enfrente, la puerta de la Luna. Hitos y mitos, el Sol y la Luna, representación y creación, nos lo cuentan los primeros testimonios de mí existencia de pueblo de cristianos viejos. Dualidad de los opuestos, complementarios y cíclicos. El día y la noche. Luces y  sombras. En la portada de la iglesia del siglo XVIII,  un arco de medio punto con impostas protegidas con molduras que enmarcan dos pilares. Sobre el escudo del Cabildo Catedralicio de Sevilla que forman la Giralda y dos jarras con azucenas encima de pedestales, en el centro de  un frontón triangular en un azulejo, el Sol da nombre a la puerta: la Puerta del Sol de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Cumbres Mayores. Elementos todos que proceden, según se cree, del Convento de las franciscanas clarisas d...

La puerta del Sol

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La puerta del Sol, acceso principal a nuestra iglesia de San Miguel Arcángel, nos acerca y da entrada no solo al culto y la oración,  también al arte, la espiritualidad y la cultura. Al otro lado, enfrente, la puerta de la Luna. Hitos y mitos, el Sol y la Luna, representación y creación, nos lo cuentan los primeros testimonios de mí existencia de pueblo de cristianos viejos. Dualidad de los opuestos, complementarios y cíclicos. El día y la noche. Luces y  sombras. En la portada de la iglesia del siglo XVIII,  un arco de medio punto con impostas protegidas con molduras que enmarcan dos pilares. Sobre el escudo del Cabildo Catedralicio de Sevilla que forman la Giralda y dos jarras con azucenas encima de pedestales, en el centro de  un frontón triangular en un azulejo, el Sol da nombre a la puerta: la Puerta del Sol de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Cumbres Mayores. Elementos todos que proceden, según se cree, del Convento de las franciscanas clarisas d...

La Pilistra

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Como todo pueblo que se precie, la pilistra también es una de mis señas de identidad.  Llamativa, popular, elegante, frondosa, símbolo de distinción, cae bien en todas partes. En cualquier sitio. De interior. En el pasillo. En la entrada. En el comedor. En la sala. Fuera. En el patio  que se empolva de cal y acicala de plantas para vestir su imagen. Nada mejor que una  pilistra santo y seña de la estética de la casa. Soy Sierra sembrada de macetas desde el principio de los tiempos. De calles con ventanas y  balcones, compartido el sol en el espejo de tejados y fachadas. Dama del rincón por derecho propio, la pilistra de orejas de burro, fuerte, resistente, de  hojas anchas, verde intenso aceituna, no pasa de moda porque siempre en su sitio  cumple su destino. Adorno y ornamento. Junto al altar en las ceremonias religiosas. La comunión de los niños. La llegada del Obispo. Las grandes festividades. En el Colegio, el Instituto, el Club, el Hogar del pensionist...

De las Caras a las Cruces

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Por la Cruz del Altozano Pepa Holgado me trae todos los recuerdos. De las Caras a las Cruces. En calles y plazas. En portadas, patios y jardines. Mayo. El mes de la flores. El mes de María. Que bajó de los Cielos. No tan lejos. En Cova de Iría. Sus palabras, de Pepa Holgado, sus frases.Y hasta su gramática...  "Cruz de hierro, testigo de amores secretos, de juegos de niños, de canciones y festejos, de emociones  y sentimientos, de amores furtivos y miradas estremecidas... Un bar, una carpintería, una barbería, una tasca con su chimenea y sus paredes amarillas, una tienda, otra tienda, más allá una panadería".  Su gramática determina el mensaje.  Nunca tanto amor, tanta entrega hecha poesía, visto ahora todo con el paso del tiempo. Cuatro generaciones que viven en mí, en mi historia de pueblo de fiestas y tradiciones De cultura.   Esa tienda era un comercio, mucho más que un desavío. Sin horas y sin horarios. Era una tertulia. Un confesionario para mis hijas...

Las Caras

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  C uándo fue la primera vez que oíste hablar de las caras. Debió ser por marzo o abril, casi a mitad del pasado siglo XX. Sesenta o setenta años atrás.  Salías de la escuela a media mañana. A media tarde. En aquel tiempo había escuela por la mañana y por la tarde. Los niños se escapaban a la cerrajilla, al rodeo, a los cantos la palota a jugar a las caras. El baratero era el mayor. El más avispado. El más vivo. El más despierto. Las chapas unas monedas cualesquiera. En el suelo, de los jugadores, unas monedas cualesquiera también. No muchas. Las caras son un juego. Puro divertimento.   Me llamo Cumbres Mayores. Soy muy monologuista. Tengo un pasado. Un presente. Y un futuro. Que en mis calles, plazas,  bares y salones se  juega a las caras en Semana Santa se sabe desde siempre. Cuántos recuerdos. El Señor está muerto, se decía  Y no nos ve. Razonable. No hay pecado. Judas lo había vendido por treinta monedas.   La banca casa lo que pone cada...

Carne trémula

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Q ue dos y dos son cuatro. No. No  siempre, claro. Si eres  desdichado, para tí,  dos y dos son tres. Si  elegido, para tí, cinco. La vida es así. Por ahora, sin remedio. Mejor nos vamos con la literatura. Con la gramática.  Por lo que se ve hoy cualquiera puede escribir un libro. Una novela. Con asuntos del cuerpo. Del alma. De la carne, trémula. Más que trémula, sobada. Eros al alcance de la mano. Eros  vapuleado. Confundido. Apaleado. Si Gustavo Adolfo levantara la  cabeza! Sus golondrinas. Volverán? No volverán? Si Juan Ramón levantara la cabeza. Lo suyo, la poesía desnuda. Desnuda la palabra. Sin ropaje el verbo. La. palabra. La frase. La oración. El texto corto. El párrafo largo. Si no es tan difícil. La lógica del lenguaje. La ortografía, la puntuación, el vocabulario, la técnica, el estilo. Un libro. Una novela. Una idea puede ser sublime o deplorable. Depende. Vamos a ver. Qué uso hacemos del hipérbaton, la elipsis, el pleonasmo, la silepsis, ...

Cromlechs/Neolítico

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Nos cuentan los arqueólogos de la cosa que bajo mis pies, en el patio de armas del castillo, se esconde también el cromlech que formaban los menhires que tenemos a la vista. Por las calles empolvadas,  polvo de tierra de obras de albañilería, la de la Portá, la de los Ábades, que son mi columna vertebral, nos  encontramos  ya con el neolítico.  Los cromlech son neolíticos, postdiluviales  Y cambio de ritmo. Aparece la agricultura, la ganadería, la metalurgia; entra en acción el género humano con las religiones, los valores morales, los modos de producción, el arte, la vida cotidiana, la manera de honrar a los muertos. El cavernícola ya no está de moda. El hombre del Dolmen, el hombre del Cromlech se lo lleva por delante. El karma es el karma. ¿Qué os parece?  A tiro de piedra: El hombre moderno. Bajo mis pies la tierra es un libro abierto para quien sabe leerlo. Porque antes. Mucho antes. Miles de años antes: La Atlántida era  una civilización muy avan...

Menhires

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H ay quien piensa, quien asegura,  quien defiende que por debajo de mis pies hay una cultura milenaria más allá del principio de los tiempos.  Por las calles empolvadas, polvo de tierra de obras de albañilería, la de la Portá, la de los Ábades, que son mi columna vertebral. (Los pueblos también tenemos cabeza, tronco y extremidades, arterias y venas por donde corre el agua que viene del manantial, del venero que dice mi gente). Suben propios y extraños al castillo y con asombro recrean la mirada en los menhires que alineados desafían la eternidad. Los libros de historia dicen que el hombre del paleolítico seleccionaba su existencia allí donde veía mayores posibilidades de desarrollo colectivo. Es decir, aquí, entre nosotros. El menhir era cosa del  paleolítico. Salido de la  piedra, y sus instrumentos: buriles, hachas, martillos, puntas de flecha. Del sílex. Con las primeras grabaciones en granito.  El cavernícola, lo cuenta la historia también, tenía poderes su...

Saborea Cumbres Mayores

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I.   De bellota. Ibérico de bellota. Con denominación de  origen protegida "Jabugo". Nuestro pueblo hermano del Parque Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Nosotros le ganamos en altitud, por lo pronto. Los cum breños.  Ellos nos ganan  en habitantes. Tienen a Huelva más cerca. Los jabugueños. Y a Sevilla. En común nuestros orígenes.  Nuestros ancestros. Los dos. Yo Cumbres Mayores, y  Jabugo. Ah, y Cortegana. Trío de ases. Venimos de donde venimos. Hasta aquí  llegaron los leoneses. Y los castellanos. Nos incluyeron en sus cosas. En sus gentilicios y patronímicos. Pero antes. Mucho antes, lo sabemos todos, anduvieron por estos lares los del paleolítico y los del neolítico. En Cueva de la Mora dejaron restos y vestigios. En nuestro Castillo de Sancho IV, los menhires. Los Romeros como Cueva de la Mora, pertenece a Jabugo. De ellos, de los romereños siempre buenos recuerdos. Jamón Jamón. Y El Repilado, Santa Teresa, por ahí empezó lo de la electric...

La Huída

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Y a de mayor se sentaba en una silla de enea, en el patio, a desgranar las flores de orégano para las ensaladas y, sobre todo, para el aliño de las aceitunas. Ya de mayor, ella,  se miraba al espejo y se veía una extraña. Siempre de negro hasta los pies vestida, no podía engañar al tiempo, tampoco engañarse a sí misma. Cuando se desconcha la pintura de la memoria la mente se ofusca. El corazón se encoge. Triste la mirada. A veces, hosca. De rabia la mirada. De rabia. Y falta la palabra. Sobra la vida. Ya de mayor, ensimismada, fijaba la vista en los geranios y los claveles, las rosas, la hortensia, los jacintos, la petunia, la costilla, los helechos y la pilistra. En el patio. Cansada la vista, agotada por los años, sumida, siempre, desde siempre, en la pena y la tristeza. ¡Qué diferencia! Tanto tiempo atrás, de chica, en un cuenco, con las manos bebía el agua de la fuente; agua de la Magdalena, de la Fuente Nueva. Luego se la echaba por la cara, por el cuello; qué delicia el agua ...

Pasión de Gavilanes

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N ací en lo alto de esta Sierra, en ella mi vida y mi palabra, mi historia desde el principio de los tiempos. Los primeros matarifes y arrieros. La dehesa. La fábrica. La industria. El ibérico de bellota de pata negra. Donde la iglesia se besa  con el  castillo y las calles se acunan en un abrazo de embrujo. Ensueño. Nunca un amor tan lleno de poesía. Un verso tan bien correspondido. Un poeta preso en la conjura de la rima. Que el perfil de la muralla trae elegancia a mi silueta de milenios. Vieja madre de cal y de tejas. Me verás refinada. Humilde y sencilla. Henchido el corazón. Cumbres Mayores. Cumbres Altas. Cimaltas. Amarillea el otoño. En la escuela el maestro acerca  los niños a la estufa de leña para protegerlos del frío; ateridos, arrugadas las mangas de camisa, las narices coloradas, las manos en los bolsillos, con los libros, el lápiz, el cuaderno. La clase. Tierra de moros y cristianos. En el siglo VIII Abd al Aziz conquista toda nuestra Sierra. En el siglo X ...

Castillo de Sancho IV

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Lo mío no es un castillo con foso, con puente ni cadenas. Pero sí con torres y murallas para conjurar al portugués. Y al moro. Mi gente lo bautizó con el nombre de Sancho IV que fue su ideólogo como se dice ahora. Porque se le ocurrió la idea de la banda gallega. Que hizo raya como todos sabemos. Mi gente viene de la repoblación de los castellanos leoneses. Pero en realidad es una mezcla de judíos, moros y cristianos. Además de los íberos y los celtas que venían de atrás y también nos dieron estilo y formas de vida. De Judea mi pueblo conserva la habilidad para los negocios, la intuición para el lucro y los beneficios y el sacrosanto juego de las caras al grito de yo barajo. De Arabia la belleza de las mujeres de piel morena y pelo ensortijado, de ojos negros de huries de almizcle, azafrán y ámbar. Nada, casi nada, poco queda de los godos entre mi gente. Puede que algo de los suevos, de los vándalos, de los alanos. No creo que nadie se moleste si reconozco que entre mis vecinos an...

Mágico

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Mágico , dicen que soy mágico , pero no me lo explico, hasta ahora no se han dado cuenta, no lo han advertido; yo lo he sabido desde siempre. Mago, no soy mago; ilusionismo, juego de cartas, malabarismos, escapismo, pañuelos, cuchillos,  abracadabra. Nada de nada. No va por ahí la cosa. Lo mío no son los juegos de mano. Entonces. Por qué soy mágico. Lo dicen los expertos. Pueblo mágico de España. Aunque los expertos últimamente sabemos que no están de moda. Criterios. Por qué unos pueblos son mágicos y otros no. Cada pueblo tiene su castillo, su iglesia, su convento, su ermita, su patrona, sus ángeles, sus santos y sus demonios. Su puente romano. Su arco mozárabe. Su mártir cristiano. Entonces qué me dices. Te digo que sí. Qué estas cosas cuentan. Pero vamos al grano. Mi castillo es mi castillo. Mi iglesia es mi iglesia. Mi ermita es mi ermita. Cómo. Que no es igual. Qué no todos los castillos son iguales. Ni todas las iglesias. Ni todas las ermitas.  Que la diferencia es pa...

Esta estrella que me alumbra

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  Esta estrella que me alumbra, este sol que me calienta, esta luz que brilla y resplandece de blanco puro de fachada recién encalada de Corpus. Y primavera. Como las velas al viento de las barcas de Sorolla y sus mujeres de paseo a orillas del mar. Blanco de cal blanca de los caleros de Morón. Siempre mirándome en ellas.  Al alba sus tejados de oro y grana mientras el sol proyecta las sombras que sueñan abrazarlas. El castillo me arrimó a su costado.  Soy Cumbres Mayores. El castillo  se adueñó de mis calles.  Y brotaron burladero de ilusiones. Una plaza de los toros sumergida en mi conciencia de pueblo de capeas y  tradiciones.  Un trenzado de casas que enamoran el paisaje. Retemblor de luces y colores. La Portá, el Altozano, el Solano, el Prado, la Verbena, la Laguna, el Membrillero, la Piedra, Santa Clara, la de Enmedio, los Abades...   Se vistieron de fiesta. Con sabor a besos de noches de verano. Y fantasía de piropos envueltos en el az...

Esta tierra que me alberga

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Esta tierra que me alberga tiene su encanto y su misterio. A pesar de que hay quienes no lo ven, no lo saben o no lo advierten.  Así es la vida. Los espárragos están ahí a la vista de todos y mientras unos los ven a distancia, otros ni tres en un burro. Con el orégano y los hinojos es más fácil. Y con la jara, la retama, el cantueso, el tomillo, el romero. Como ejemplo no está mal.  No se. Cada uno que piense lo que quiera. Que diga lo que le parezca.  El encanto y el misterio lo tenemos delante de los ojos. A la vuelta de la esquina. Un paisaje de encinas y olivares, de pinos, abetos, eucaliptos, álamos y olmos. Con pastoreo de vacas, ovejas y cabras. Y cómo no, de cerdos a pequeña escala: al aire libre en cercas y vallados; a gran escala:  estabulados en naves y jaulas. Esclavos de la vida y de la producción. No creáis que no me escama un poco. Lo de los purines de miles y miles de guarros como abono de prados y dehesas.  En cualquier caso esto no es más que u...