La puerta del Sol

La puerta del Sol, acceso principal a nuestra iglesia de San Miguel Arcángel, nos acerca y da entrada no solo al culto y la oración,  también al arte, la espiritualidad y la cultura. Al otro lado, enfrente, la puerta de la Luna. Hitos y mitos, el Sol y la Luna, representación y creación, nos lo cuentan los primeros testimonios de mí existencia de pueblo de cristianos viejos. Dualidad de los opuestos, complementarios y cíclicos. El día y la noche. Luces y  sombras. En la portada de la iglesia del siglo XVIII,  un arco de medio punto con impostas protegidas con molduras que enmarcan dos pilares. Sobre el escudo del Cabildo Catedralicio de Sevilla que forman la Giralda y dos jarras con azucenas encima de pedestales, en el centro de  un frontón triangular en un azulejo, el Sol da nombre a la puerta: la Puerta del Sol de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Cumbres Mayores. Elementos todos que proceden, según se cree, del Convento de las franciscanas clarisas desaparecido con la desamortización. Desde el principio fui un rosario  de historias en piedra ensartado en el alma de mis hijos antes de nacer, como yo mismo: Cumbres Mayores, pueblo milenario, ensartado de ilusiones y esperanzas. No hay que prescindir de lo que sabemos, esta es mi voz y mi palabra, mi conciencia; la vida de cada uno necesita de los demás para ver la suya propia. 

En la calle Santo Tomás, enfrente del Archivo de Indias, está la Cilla del Cabildo de la Catedral de Sevilla, en la fachada el mismo escudo:  la Giralda en el centro, a sus lados las jarras de azucenas. La Cilla se llamaba también Casa del Tercio, Arca de la Misericordia o Círculo Católico. Una casa donde iban a parar los diezmos, el tributo que los fieles pagaban a la iglesia. La décima parte de los ingresos, de la producción agrícola o ganadera. No tributaban los prelados, los señores ni los caballeros. Se diezmaba todo: leche, carne, queso, miel, cera, trigo, centeno, cebada, avena, garbanzos, terneros, vacas, ovejas, corderos, frutas, hortalizas. Un cordero por cada diez corderos nacidos. Y así. La cuenta por libras: 1 libra/460 gramos. Por arrobas: 1 arroba/11,5 kg. Pero antes del reparto de los diezmos se hacía la saca que era el derecho del diezmero eclesiástico de retirar su parte como pago por hacer la recaudación. Por la distribución también de los cereales, considerandos los  tributos mayores. Limpios en la era el trigo, la cebada, la avena, el centeno, se median con la fanega, el celemín, el cuartillo. Una fanega eran 12 celemines. Un celemín 4 cuartillos. Todo antes de la aparición del sistema métrico decimal. Después de la saca los diezmos se repartían por novenos para la iglesia, su arreglo, mantenimiento y conservación; para el cura, el altar; para la atención a las necesidades de la población, el hambre, la pobreza, la miseria.

De oca a oca, de portada a portada, no sabemos dónde daba la puerta principal del Hospital del siglo XVIII, sí que estaba en la calle el Hospital junto a las de la Piedra y la Juncia. Que tenía una capilla, de San Miguel, mi Patrón por siempre y para siempre. Mi memoria, mis recuerdos están en los símbolos, en los documentos y legajos de los archivos. Ermitas de la Esperanza, del Amparo, de la Concepción,  rincón de la calle Concepción, iglesia de San Miguel Arcángel, el convento, el hospital, bajo el escudo del Cabildo de la Catedral de Sevilla. Entre todos anda el juego. Cabe preguntarnos si la cilla, la nuestra, estaba aquí o allí. ¿En la despensa de las monjas, franciscanas clarisas, de clausura, dedicadas al rezo, la oración, el silencio y la vida contemplativa?  ¿En el hospital entregado a la beneficencia: los pobres, los enfermos, los desgraciados y los desnutridos? ¿En la parroquia? Tras la pista de racioneros, canónigos, vicarios, curas, sacristanes, diezmeros de los diezmos en especie de la tierra de cultivo y labranza. Pero esto no es más que un monólogo al hilo de mis pensamientos. Soy Cumbres Mayores. A punto el que le sigue: La puerta de la Luna.

JECG





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