Carne trémula
Por lo que se ve hoy cualquiera puede escribir un libro. Una novela. Con asuntos del cuerpo. Del alma. De la carne, trémula. Más que trémula, sobada. Eros al alcance de la mano. Eros vapuleado. Confundido. Apaleado.
Si Gustavo Adolfo levantara la cabeza! Sus golondrinas. Volverán? No volverán? Si Juan Ramón levantara la cabeza. Lo suyo, la poesía desnuda. Desnuda la palabra. Sin ropaje el verbo. La. palabra. La frase. La oración. El texto corto. El párrafo largo. Si no es tan difícil. La lógica del lenguaje. La ortografía, la puntuación, el vocabulario, la técnica, el estilo. Un libro. Una novela. Una idea puede ser sublime o deplorable. Depende. Vamos a ver. Qué uso hacemos del hipérbaton, la elipsis, el pleonasmo, la silepsis, el enálage.
Me llamo Cumbres Mayores. Como pueblo me dicen elegante. Propios y foráneos disfrutan de mi alegría y se sienten orgullosos de mi estampa. En sus almas llevan mi bandera hecha del color y el sabor de la jara y la enea, el romero, el cantueso, el lentisco y la retama, el musgo y el verdín, los acebuches y las aulagas. Qué os parece? No. No se trata de alcanzar la luna con extravagancias y estridencias, por caminos y vericuetos difíciles y extraños. Mucho mejor lo sencillo y natural. Porque engarabitado de mandrágoras por el ronroneo del sexo algún libro nos impela a trastear, con sorna, la futileza del empeño, en comentarlo, por el enervado sopor de su lectura.
Pero que nadie se lleve a engaño, no es más que un monólogo conmigo mismo. En el alto de la Sierra del Viento correo un aire limpio de fragancia y de pureza que redime.
JECG

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