Pasión de Gavilanes
Nací en lo alto de esta Sierra, en ella mi vida y mi palabra, mi historia desde el principio de los tiempos. Los primeros matarifes y arrieros. La dehesa. La fábrica. La industria. El ibérico de bellota de pata negra. Donde la iglesia se besa con el castillo y las calles se acunan en un abrazo de embrujo. Ensueño. Nunca un amor tan lleno de poesía. Un verso tan bien correspondido.
Un poeta preso en la conjura de la rima. Que el perfil de la muralla trae elegancia a mi silueta de milenios. Vieja madre de cal y de tejas. Me verás refinada. Humilde y sencilla. Henchido el corazón. Cumbres Mayores. Cumbres Altas. Cimaltas. Amarillea el otoño. En la escuela el maestro acerca los niños a la estufa de leña para protegerlos del frío; ateridos, arrugadas las mangas de camisa, las narices coloradas, las manos en los bolsillos, con los libros, el lápiz, el cuaderno. La clase. Tierra de moros y cristianos. En el siglo VIII Abd al Aziz conquista toda nuestra Sierra. En el siglo X somos parte de Portugal, la Lusitana Baja, y parte de Sevilla. Con los reinos de taifas el rey Abd al Ben Mastama nos apunta a Badajoz. El maestro se ayuda con un gráfico en la pizarra. Nuestra línea del tiempo. En el siglo XII caemos en mano de los almorávides. Después en la de los almohades que se adueñan de Andalucía. Las calles florecen de chilabas y turbantes. En las huertas rebosan de agua las acequias. La higuera, el olivo, la palmera, la almendra, la miel, enriquecen mesas y bodegas. En el XIII los portugueses comienzan la reconquista. Y la Orden del Temple se extiende por aquí. En 1267 Castilla se hace con la Sierra de manera definitiva. Cumbres pertenece al reino de Sevilla hasta entrado el siglo XIX que pasamos a Huelva. Un rey cristiano Sancho IV manda la construcción de los castillos de la banda gallega en 1293. Siempre en liza con los portugueses. Isabel la Católica, bastante después, no se trataba todavía con su sobrina Juana la Beltraneja. No sólo cuestión de faldas. Cuestión de dotes. No andaba Enrique IV muy sobrado. Y le cedió su puesto a don Beltrán de la Cueva. Que se hizo con la reina. Noche de amor. Pasión de Gavilanes. Noche de estrellas. El maestro abre la puerta de la galería. Los niños dan muestra de ahogo y asfixia con el humo de la estufa de leña. Al recreo, al recreo, vamos, la hora del recreo. Senderos de ilusiones y esperanzas. Germen de vida. La caricia de la tarde. Las sillas a la puerta. El baile por las calles. Las fiestas en el patio. Recuerdos imperecederos de mi historia que no caen nunca en el olvido.
JECG

Comentarios
Publicar un comentario