Cromlechs/Neolítico
Nos cuentan los arqueólogos de la cosa que bajo mis pies, en el patio de armas del castillo, se esconde también el cromlech que formaban los menhires que tenemos a la vista.
Por las calles empolvadas, polvo de tierra de obras de albañilería, la de la Portá, la de los Ábades, que son mi columna vertebral, nos encontramos ya con el neolítico.
Los cromlech son neolíticos, postdiluviales Y cambio de ritmo. Aparece la agricultura, la ganadería, la metalurgia; entra en acción el género humano con las religiones, los valores morales, los modos de producción, el arte, la vida cotidiana, la manera de honrar a los muertos. El cavernícola ya no está de moda. El hombre del Dolmen, el hombre del Cromlech se lo lleva por delante. El karma es el karma. ¿Qué os parece?
A tiro de piedra: El hombre moderno. Bajo mis pies la tierra es un libro abierto para quien sabe leerlo. Porque antes. Mucho antes. Miles de años antes: La Atlántida era una civilización muy avanzada que sucumbió en las aguas. Terremotos. Volcanes. Un tsunami. La desertización.
El deshielo de los glaciares. El cambio climático. ¿Nos suen
a de algo? ¡Las vueltas que da la vida! Sumergida en el Océano, La Atlántida se perdió para siempre. Platón dice que estaba junto a Gibraltar, frente al estrecho. Naufragos, los atlantes, no tiene nada de extraño que llegaran hasta nuestras costas: No tiene nada de raro que subieran tierra adentro. Me gusta soñarlo.
Que atlantes, cromañones y neandertales, cavernícolas, civiles y religiosos, ateos y creyentes, castellanos, andaluces y extremeños... payos y gitanos mezclaron su sangre, fundieron sus sentimientos, fraguaron una raza, aquí, orgullosa de sus orígenes. Y fiel a sus tradiciones. Aquí, bajo mis pies y a cielo abierto. Pero esto, y en cualquier caso, no es más que un monólogo conmigo mismo.


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